La guía definitiva para exponer correctamente tus fotos ¡Siempre! (Capítulo 2)

Por Antoni Cladera

Contenido

Capítulo 1

  1. 15 respuestas rápidas a 15 preguntas sobre la exposición
  2. Todo empieza con la luz
  3. ¿Qué es la exposición?
  4. ¡Ojo! La exposición está al servicio de tus ideas (no al revés)
  5. Entendiendo el triángulo de exposición
  6. El concepto de paso de luz y sus aplicaciones prácticas
  7. La ley de reciprocidad y ejemplos de aplicación
  8. Qué es el valor de exposición (EV) y para qué sirve
  9. El rango dinámico de la escena frente al de tu cámara

Capítulo 2

  1. Comprueba la exposición, revisa el histograma
  2. Tus aliados (el exposímetro y el fotómetro de mano)
  3. Los modos de medición de la luz de tu cámara
  4. Los modos de exposición de tu cámara
  5. Cómo y cuándo compensar la exposición (±EV)
  6. Cómo y cuándo bloquear la exposición (AEL o AE-L)
  7. Ten cuidado con el exposímetro (lo ve todo en gris al 18%)
  8. Exponer buscando el derecheo del histograma (ETTR)
  9. Cómo exponer paso a paso
  10. Cómo exponer sin exposímetro: las reglas “Sunny f/16” y “Looney f/11”
  11. Cómo exponer con el sistema de zonas de Ansel Adams
  12. Cómo exponer un vídeo

Capítulo 3

  1. Captura con éxito imágenes de alto contraste con filtros
  2. Captura con éxito imágenes de alto contraste con un horquillado
  3. 30 ejemplos prácticos de exposición
  4. Los 12 errores que debes evitar al exponer
  5. 10 fotógrafos alucinantes para inspirarte y aprender a exponer
  6. Ha llegado tu momento...

Capítulo 2

10Comprueba la exposición, revisa el histograma

Imagina que estás delante de la escena soñada, coges la cámara, mides la luz, configuras el valor de la apertura, la velocidad de obturación y el ISO... Encuadras, enfocas y disparas.

Miras la foto y te surgen dudas. No tienes claro si alguna parte ha quedado sobreexpuesta (o subexpuesta).

¿Quieres salir de dudas?

Entonces revisa el histograma de la foto que te facilita la cámara.

Qué es el histograma y para qué sirve

El histograma de luminosidad es un gráfico estadístico de los tonos (o niveles de brillo) de la escena capturados por la cámara.

O lo que es lo mismo, te da información sobre los tonos que aparecen en la foto (cuán oscuro o claro es un color).

¿Y por qué es útil?

Porque te permite saber si una fotografía está bien expuesta o no. Te indica claramente si estás sobreexponiendo (cuando el histograma toca el borde derecho del gráfico) o subexponiendo (cuando el histograma toca el borde izquierdo del gráfico) algunas partes de la escena.

Por otro lado, también te permite saber si tu cámara es capaz de captar la totalidad del rango dinámico de la escena (o gama dinámica).

Para entenderlo mejor, veamos cómo construye tu cámara el histograma de una fotografía.

Cómo se construye el histograma

Cada foto que sacas está compuesta por píxeles. La cámara coge el tono de cada uno de esos píxeles, sin tener en cuenta el color. Cuando hablo de tono, me refiero a su luminosidad. ¿Son claros, son oscuros?

Después, los convierte en blanco, negro o en diferentes tonalidades de gris, según lo claro u oscuro que sea el tono. Normalmente, la cámara utiliza hasta 256 valores de tono para construir el histograma.

Una vez que ha convertido el último píxel de tu foto, la cámara hace un recuento del número de píxeles de cada tonalidad y construye un gráfico de barras.

Este gráfico de barras o histograma tiene dos ejes:

  • El eje horizontal (x) representa el tono del color. El blanco puro está en el extremo derecho del histograma y el negro puro en el extremo izquierdo.
  • El eje vertical (y) muestra el número de píxeles con ese tono.

Por lo tanto, cuanto más se repite un tono en la imagen, más alta es la barra de ese tono en el histograma.

Cómo leer el histograma

El histograma es una herramienta fundamental para exponer tus fotografías. Así que debes aprender a leerlo, a interpretarlo.


Las cámaras utilizan 256 valores diferentes de tono para construir el gráfico.

A lo largo del eje horizontal (x) y de izquierda a derecha, se colocan

  • Primero los tonos negros, con el negro puro en el borde de la izquierda.
  • Luego vienen las sombras.
  • Después los tonos medios.
  • Seguidos de las altas luces.
  • Y finalmente, los blancos, con el blanco puro en el borde de la derecha.

El histograma te enseña todos los niveles de tono que la cámara ha sido capaz de capturar en una escena determinada y en una sola toma. En definitiva, te muestra cómo se distribuyen los tonos que caben en el rango dinámico de la cámara.

O lo que es lo mismo, entre el tono situado en el extremo izquierdo del histograma y el tono situado en el extremo derecho hay un cierto número de pasos de luz. Este es el número de pasos de luz que corresponde al rango dinámico de tu cámara.

Veamos un ejemplo. Observa la siguiente fotografía y su correspondiente histograma. En él puedes observar la distribución tonal.


Olympus OM-D E-M1 | 300mm | f/4 | 1/100s | ISO 200 | 5850K

Dónde encuentras el histograma de una foto

Cada cámara es diferente. Hay cámaras que te enseñan el histograma justo después de hacer la foto. Otras, en cambio, no lo hacen.

En el caso de las cámaras sin espejo, por ejemplo, puedes optar por ver el histograma en directo en una esquina de tu visor electrónico. Esta opción es muy útil y te facilita mucho el trabajo ya que puedes modificar los parámetros mientras estás mirando por el visor electrónico y ver los cambios antes de pulsar el disparador.

Te sugiero que le eches un vistazo al manual de instrucciones de tu cámara para averiguar cómo acceder al histograma de una foto.

¿Cómo sabes si una foto está sobreexpuesta o subexpuesta?

El histograma te permite saber si una fotografía está bien expuesta o no, ya que te indica claramente si estás sobreexponiendo (cuando el histograma toca el borde derecho del gráfico) o subexponiendo (cuando el histograma toca el borde izquierdo del gráfico) algunas partes de la escena.

También te permite saber si tu cámara es capaz de captar la totalidad del rango dinámico de la escena.


Histograma sobreexpuesto

Histograma subexpuesto

Normalmente, una escena correctamente expuesta tiene un histograma que no toca ni el extremo derecho ni el extremo izquierdo o, si lo hace, es mínimamente.


Olympus OM-D E-M1 | 60mm macro | f/2.8 | 1/125s | ISO 200 | 7200K

Digo normalmente porque a veces te interesa sobreexponer (o no te queda más remedio) una parte de la imagen. El ejemplo típico es el contraluz.


Nikon D4s | 200mm | f/16 | 1/250s | ISO 400 | 6250K

La verdad es que no hay una forma concreta o estándar de histograma que te indique si la fotografía está bien expuesta. Todo depende de tu criterio artístico como fotógrafo y de los tonos de la escena.

Pero para simplificar, por regla general, puedes considerar un histograma como correcto (aunque recuerda que no hay exposición correcta como te expliqué en la sección 3) si está centrado o ligeramente desplazado hacia la derecha.

Observa cómo cambia la exposición de las siguientes fotos según el tipo de histograma.


Histograma centrado

Histograma desplazado a la derecha

Histograma desplazado a la izquierda

Nikon D4s | 14mm | f/16 | 10s | ISO 400 | 7500K
Histograma con dos tonos claramente separados

Evita los blancos reventados y los negros empastados

A la hora de exponer correctamente, tienes que enfrentarte a dos enemigos: los blancos reventados y los negros empastados.

En ambos casos tu cámara no es capaz de capturar toda la información de la escena. Y el problema es que estás perdiendo detalle en la foto. Estás perdiendo calidad de imagen.

Los blancos reventados

Si tu imagen produce un histograma que está tocando el borde derecho del gráfico, está sobreexpuesta. Lo que ha ocurrido es que se ha perdido información porque una o varias zonas han quedado totalmente blancas.

En otras palabras, una parte de la imagen se ha quemado o, como decimos los fotógrafos, los blancos se han reventado.


Nikon D4s | 17mm | f/11 | 39s | ISO 100 | 7500K

En este caso, a no ser que ese fuera el resultado que estuvieras buscando, puedes:

  • Reducir la exposición a través del triángulo de exposición (apertura, velocidad, ISO), capturando menos luz de forma global en la foto y evitando que el histograma toque el lado derecho.
  • Utilizar filtros (ND) para capturar menos luz (sección 22).
  • Utilizar filtros degradados (GND) para capturar menos luz de forma selectiva en la escena. Por ejemplo, solapando la parte más oscura del filtro con el cielo más claro (sección 22).
  • Hacer múltiples exposiciones para fusionarlas en la edición (sección 23) o capturar una imagen de alto rango dinámico (high dynamic range o HDR en inglés) directamente en cámara.

Pero, por si esto fuera poco, ¡también debes tener cuidado con los reflejos especulares!

Los reflejos especulares son brillos o puntos muy brillantes que aparecen generalmente en superficies relucientes (y mojadas) en días soleados.


Nikon D4s | 125mm | f/8 | 1/6400s | ISO 1600 | 5500K

En realidad, cada vez que intentes fotografiar un objeto reluciente con mucho Sol verás que en tu foto aparecen reflejos especulares.

Por ejemplo, hazle una foto a un coche y verás como parte de la carrocería u otros elementos metálicos muestran reflejos especulares como consecuencia de una fuerte fuente de luz que se refleja en ellos. La carrocería está actuando como un espejo reflejando la luz del Sol.

Y como ya habrás adivinado, estos reflejos están completamente sobreexpuestos: los blancos están reventados.

Otro elemento que puede provocar reflejos especulares es el uso de un flash. Si la superficie es reflectante, la luz producida por el flash rebotará creando estos reflejos.

Para luchar contra los reflejos especulares puedes hacer lo siguiente.

Si estás en exteriores, la mejor solución es usar un filtro polarizador. Aunque te hablaré más en detalle de otro tipo de filtros en la sección 22, no está de más que sepas qué es y para qué te puede servir.

Un filtro polarizador es un trozo circular de cristal o de resina rodeado de una estructura metálica. Por un lado, tiene una rosca para fijarlo a tu objetivo. Por otro lado, tiene una rueda que, al girarla, incrementa o reduce su efecto polarizador.

¿Qué consigues con un filtro polarizador?

  • Limitar los brillos y reflejos de todas las superficies salvo las metálicas.
  • Limitar el reflejo de los cristales.
  • Otros efectos como saturar los tonos verdes u oscurecer el cielo.

Como el filtro es circular y de rosca, necesitas que su diámetro corresponda al de tu objetivo.

Si estás en interiores, los reflejos especulares son difíciles de evitar debido a la iluminación artificial. Pero puedes jugar con ellos a tu favor o al menos limitarlos.

Para empezar, no dirijas la fuente de luz directamente a tu sujeto. Haz que rebote en una superficie (el techo, por ejemplo) o usa algún accesorio como un difusor.

Además, intenta que el tamaño de tu fuente de luz sea lo más grande posible. Así será una luz más difuminada y menos dura.

De esta forma, los reflejos tendrán unos bordes menos marcados, se confundirán con el entorno y tendrán menos intensidad.

Si usas un flash, lo más importante es que evites que la luz sea dura. Para ello puedes usar un difusor por ejemplo.

Y procura no dirigir directamente el fogonazo a tu sujeto. Si modificas la trayectoria de la luz y haces que rebote en una superficie (una pared, por ejemplo), esta luz provocará menos reflejos y brillos.

Los negros empastados

Tu segundo enemigo son los negros empastados.

Al contrario de lo que ocurre con los blancos reventados, en este caso, el histograma está tocando el borde izquierdo del gráfico. Es decir, la foto está subexpuesta.

Lo que ha ocurrido es que se ha perdido información de la escena (no se ve detalle) porque una o varias zonas han quedado totalmente negras. En otras palabras, los negros se han empastado.


Nikon D4s | 125mm | f/8 | 1/50s | ISO 200 | 4500K

En este caso, a no ser que ese fuera el resultado que estuvieras buscando, debes:

  • Aumentar la exposición a través del triángulo de exposición (apertura, velocidad, ISO), capturando más luz de forma global en la foto y evitando que el histograma toque el lado izquierdo.
  • Añadir luz de forma artificial con un flash, linterna o LED. En fotografía nocturna, puedes utilizar la luz de la Luna para iluminar el primer plano si la planificas con antelación. Para aprender cómo hacerlo puedes consultar nuestra guía “Cómo planificar la próxima Luna llena”.
Conclusión

La sobreexposición (blancos reventados) o subexposición (negros empastados) puede deberse a dos motivos diferentes:

  1. Has expuesto incorrectamente la escena. Puedes resolverlo fácilmente simplemente exponiendo más o menos, o utilizar filtros (en caso de que la escena esté sobreexpuesta). Al mismo tiempo, debes intentar que el histograma no toque ninguno de los dos bordes o, si lo hace, que sea mínimamente.
  2. El rango dinámico de la escena supera el rango dinámico de tu cámara. En este caso no te queda más remedio que utilizar otras técnicas como la utilización de filtros (sección 22) o el horquillado (sección 23), que consiste en fusionar diferentes fotografías durante el procesado de la imagen. Estas soluciones te permiten capturar todo el rango dinámico de la escena capturando información tanto en las sombras como en las luces.

TRUCOS

  • La gran mayoría de cámaras dispone de una opción que muestra en la pantalla LCD las partes de la imagen que quedan sobreexpuestas. Son los testigos de pantalla.

    Esas zonas suelen parpadear para que las identifiques rápidamente. Es una herramienta muy útil puesto que la propia cámara te está indicando que cambies la exposición para recuperar detalle en esas zonas.

  • Si disparas en RAW, ten en cuenta que el histograma que la cámara te enseña se calcula tomando como punto de partida un archivo JPG creado a partir del RAW, y al que la cámara le ha aplicado previamente el estilo de imagen que tengas configurado (estándar, paisaje, retrato o neutro, entre otros). Según qué estilo estés utilizando, puede que el histograma te indique que estás sobreexponiendo o subexponiendo zonas y, una vez veas el RAW en tu ordenador, compruebes que no es así. 

    Lo ideal es utilizar un estilo predefinido (o crear uno propio) que te permita obtener, más o menos, un histograma lo más parecido posible al que te proporciona tu programa de revelado, para así saber realmente el resultado de tu exposición.

    La gran mayoría de las cámaras ofrecen esta opción y lo único que tienes que hacer es crear un estilo de imagen de usuario y personalizarlo según tus pruebas. Para ello, ajusta los valores del histograma para que sean lo más parecidos posibles a lo que ves cuando importas tus archivos RAW en Lightroom, CaptureOne o cualquier otro programa de revelado.

    Lógicamente, estos valores se aplican en la cámara pero no se ven reflejados en el archivo RAW. Es un ajuste que afecta únicamente en la forma en que la cámara interpreta el RAW y lo que muestra en la pantalla LCD.

    En mi caso, tengo configurados todos los valores referentes al histograma en 0. Disparo en un formato RAW sin ningún tipo de modificación ni personalización. A la hora de hacer la foto, lo único que ajusto es el balance de blancos porque me gusta hacerlo manualmente.

    Luego, en el módulo Revelado de Lightroom, elijo el perfil de cámara "Neutral Camera" para que la imagen sea fiel con respecto a lo que vi en la pantalla LCD de mi cámara. A veces, dependiendo de la cámara que he usado durante la sesión, elijo el perfil "Standard Camera".

    ¿Por qué lo hago así? Para evitar el "Adobe Standard" que viene por defecto en Lightroom. Este perfil tiene muy poco que ver con el de cualquier cámara.

    Como puedes comprobar al pulsar en el desplegable, Lightroom te ofrece muchos perfiles de cámara diferentes (Standard, Vivid, Neutral, Landscape...). Incluso si tienes dos cámaras iguales, el programa es capaz de diferenciarlas por su número de serie.

    Lo único que tienes que hacer es elegir el perfil que más se acerque a la fotografía que viste en la pantalla LCD.
Los otros tres histogramas (o el histograma RGB)

Si has llegado hasta aquí, ya sabes lo que es el histograma. Pero, también debes saber que la gran mayoría de cámaras ofrecen la posibilidad de mostrar no uno, ni dos histogramas, ¡sino tres!

Cada histograma corresponde a un canal de color: rojo (red en inglés), verde (green) y azul (blue).


Nikon D4s | 80mm | f/4 | 1/500s | ISO 100 | 6500K

Pero hagamos un pequeño paréntesis antes de continuar con los diferentes histogramas.

¿Qué es eso de RGB?

RGB es una sigla formada por las palabras en inglés red (rojo), green (verde) y blue (azul).

Es un concepto que suele emplearse para referirse a un modelo cromático. Este modelo consiste en representar distintos colores a partir de la mezcla de estos tres colores primarios.

Cuándo debes revisar los histogramas RGB

Volviendo a los tres histogramas…

¿Debes revisar los tres histogramas RGB en cada una de las fotos que saques?

En la mayoría de los casos la respuesta es “no”.

No obstante, puede resultar útil si estás fotografiando un paisaje durante un atardecer, el detalle de unas flores o cualquier elemento que tenga una paleta de colores muy saturados.

Dependiendo de la escena, puede darse el caso de que uno de los tres canales de color (rojo, verde o azul) esté sobreexpuesto y que el histograma de luminosidad (o los testigos de la pantalla) de tu cámara no te avise de ello.

En este caso, el histograma de luminosidad no es suficiente y deberías revisar los tres histogramas RGB.

El hecho de sobreexponer un canal de color podría traducirse en una importante pérdida de detalle en las altas luces de algunas zonas de mucho color.

Al disparar en RAW (no disparas en JPG ¿verdad? Dime que no), podrías llegar a recuperar parte de este detalle durante el revelado. Aunque no te voy a engañar, es algo que depende de tu cámara y de cuán sobreexpuesto esté ese determinado canal de color.

Así es que cuando fotografíes sujetos muy coloridos, echa un vistazo al histograma RGB y si uno de los gráficos muestra un pico tocando el extremo derecho del gráfico, repite la foto reduciendo la exposición.

Relación entre histograma y rango dinámico

Como ya hemos visto anteriormente en esta sección, estos son los peligros que conlleva tener un histograma que se sale de los ejes del gráfico:

  • Si toca el borde izquierdo o lo rebasa, los negros están empastados.
  • Si toca el borde derecho o lo rebasa, los blancos están reventados.

Eso significa que, al hacer la foto, la cámara no ha sido capaz de captar información sobre esos tonos, perdiendo calidad de imagen. O sea, que el rango dinámico de la escena no “cabe” en el rango dinámico de la cámara.

Vamos a ver cómo se traducen las 4 situaciones a las que te puedes enfrentar en ejemplos prácticos para que te quede más claro.


Nikon D4s | 24mm | f/8 | 210s | ISO 100 | 9100K

El histograma de esta foto muestra claramente el equilibrio de tonos presente en la imagen. Observa la anchura del gráfico. Como verás están presentes, de izquierda a derecha, los negros, los tonos medios y los blancos.

Pero además, es importante que te fijes en la altura del gráfico y de sus “montañas”. Cuánto más altas sean, más cantidad de ese tono tiene la foto.

Desde el punto de vista de rango dinámico, esta foto es perfecta.


Nikon D4s | 200mm | f/8 | 1/500s | ISO 100 | 4700K

Aquí tienes un ejemplo perfecto de negros empastados. Fíjate en el histograma.

¿Ves el pico en la parte izquierda del gráfico? Sale completamente del gráfico. Esto demuestra que en gran parte de las sombras (la zona más oscura) se ha perdido información.


Nikon D7100 | 300mm | f/4 | 1/1000s | ISO 100 | 6500K

A la inversa, observa la foto anterior. El histograma es prácticamente plano, excepto en el extremo de la derecha. Aquí puedes ver claramente cómo esa parte sale del gráfico señalando que aquí se ha perdido información en las zonas más claras de la imagen.


Olympus OM-D E-M1 | 300mm | f/6.3 | 1/640s | ISO 400 | 7500K

Aquí tienes un ejemplo curioso: el histograma es plano en su conjunto excepto en los extremos. Y por si fuera poco, en cada extremo el histograma sale del gráfico.

Así es que, aunque visualmente la foto no choca por ser demasiado oscura o demasiado luminosa, si quisieras editarla te resultaría difícil recuperar información en las altas luces (casi todo el cielo y el pecho de los frailecillos) y en las sombras (la espalda y las alas de los frailecillos).

Relación entre histograma y tono

Al principio de esta sección, te he explicado que el histograma ilustra gráficamente la distribución de tonos capturados en la imagen. Más concretamente, te enseña la cantidad de píxeles que contienen cada tono o nivel de intensidad del color.

Por lo tanto, al mostrar los detalles de las sombras (en la parte izquierda), los medios tonos (en el centro) y las altas luces (en la parte derecha), el histograma te permite ver rápidamente la gama tonal o tonalidad de la foto.

Eso quiere decir que, dependiendo de la tonalidad dominante (oscura, clara o media), el detalle de una imagen se concentra en una determinada zona de la foto:

  • Tonalidad dominante oscura, el detalle se concentra en las sombras.
  • Tonalidad dominante clara, el detalle se concentra en las altas luces.
  • Tonalidad dominante media, el detalle se concentra en los tonos medios.

Nikon D4s | 200mm | f/16 | 0.4s | ISO 100 | 6500K

La imagen anterior es buen ejemplo en el que la tonalidad dominante es intermedia. Es algo que puedes observar a simple vista fijándote en los colores que aparecen.

Pero además, puedes recurrir al histograma para que te lo confirme. En este caso, la mayor parte del histograma se sitúa en en el centro del gráfico. De hecho, esa “montaña” tiene una altura considerable, indicando que un gran número de tonos medios están presentes en la foto.


Nikon D4s | 85mm | f/4 | 1/5s | ISO 400 | 6500K

Esta foto, en cambio, tiene una tonalidad dominante clara. Hay mucho blanco, grises claros... Y si le echas un vistazo al histograma se observa como la mayor parte está en la mitad derecha. Además, los picos están muy marcados indicando la cantidad de tonos claros en la imagen.


Nikon D4s | 85mm | f/1.4 | 1/250s | ISO 100 | 7500K

Sin duda alguna, aquí la tonalidad dominante es oscura. Observa que en su mayoría hay sombras en la foto.

Además, la mayor parte del histograma se sitúa en la mitad izquierda del gráfico. De hecho, esa “montaña” en el extremo izquierdo tiene una altura considerable, indicando que un gran número de tonos oscuros está presente en la foto.

¿Qué histograma tienes que buscar cuando expones?

Depende de la escena que tengas frente a ti y cómo la quieras enseñar.

Recuerda que el histograma ideal no existe. Si buscas un histograma perfecto que sirva de base para tus fotos, olvídate de ello.

El histograma no es más que una representación de la gama tonal de la escena y de lo que tú como fotógrafo quieres transmitir. Así es que como no hay dos escenas iguales, ni dos fotógrafos iguales ¡tampoco hay dos histogramas iguales!

Relación entre histograma y contraste

Además de la exposición, el histograma también te da información sobre el contraste de tu imagen.

El contraste se mide por la diferencia de brillo o tono entre las partes más claras y las más oscuras de la imagen.

Si percibes diferencias amplias ten por seguro que tu imagen presenta un alto contraste. Por el contrario, si apenas ves diferencias tu imagen es plana, sin contraste.

Si hay poco contraste en la escena el histograma aparece comprimido (con una base muy estrecha) hacia el centro. En cambio, si tienes mucho contraste, el histograma muestra una gráfica más extensa hacia los extremos.


Nikon D4s | 200mm | f/8 | 1/200s | ISO 100 | 7500K

Observa la fotografía anterior. ¿No te parece que tiene poca vida?

Esa falta de vida o de contraste se ve muy bien el histograma. O más exactamente en la base del histograma: es muy estrecha.

Además, la mayor parte de los tonos son medios, están en la zona central del histograma. La “montaña” está en el centro del gráfico y es muy alta en esa zona.


Nikon D4s | 17mm | f/8 | 1/125s | ISO 100 | 6500K

En esta foto ocurre lo contrario ya que presenta un alto contraste. Y así lo demuestra el histograma que tiene una base muy ancha y con picos altos cerca de los extremos. Muestra que hay muchos tonos oscuros y muchos tonos claros.

El contraste depende del tipo de iluminación que tengas. Por ejemplo, una foto hecha durante la hora dorada, o en un día nublado o con niebla, tendrá generalmente poco contraste debido a la luz difusa que hay. En cambio, una fotografía realizada al mediodía con una luz dura tendrá un alto contraste.

Conclusión

Una vez hecha la fotografía (o mientras la haces, si tienes una cámara sin espejo), el histograma es la herramienta fundamental que vas a utilizar para saber si has obtenido la exposición que buscabas o no y, en consecuencia, hacer los ajustes necesarios del triángulo de exposición.

Pero, por suerte, antes de hacer la foto, puedes utilizar dos herramientas más para acertar con la exposición: el exposímetro de la cámara y el fotómetro de mano.

11Tus aliados (el exposímetro y el fotómetro de mano)

Hemos visto que para exponer una fotografía tienes que decidir el valor de la apertura, la velocidad y el ISO.

También sabes que los valores de estos tres parámetros dependen del mensaje que busques transmitir en la foto (profundidad de campo o movimiento, por ejemplo, como has leído en la sección 4) y de la cantidad de luz presente en la escena (y su distribución como has comprobado en la sección 10).

Llegados a este punto, estoy imaginando tu próxima pregunta:

“¿Y cómo puedo saber la cantidad de luz de la escena?”

Para medir la luz necesitas la ayuda de dos grandes aliados: el exposímetro de tu cámara y/o un fotómetro de mano.

Para qué sirve el exposímetro de la cámara

En fotografía, el exposímetro es un dispositivo incorporado en tu cámara que utiliza un fotómetro para medir la intensidad de la luz que hay en la escena. Gracias a él, la cámara te ayuda a determinar la exposición adecuada para hacer la foto.

En otras palabras, el exposímetro te ayuda a elegir una combinación de apertura, velocidad e ISO que resulte en una fotografía expuesta correctamente.

No olvides que el exposímetro que incorpora tu cámara sólo es capaz de medir la luz reflejada, no la incidente en la escena (sección 2).

Es decir, mide la cantidad de luz que rebota en la escena (no la que incide en ella) y que luego entra a través del objetivo de la cámara. Por eso se llama exposímetro TTL (en inglés through the lens, a través del objetivo).

A veces, querrás medir la luz incidente sobre un sujeto. En estos casos, y como veremos más adelante, necesitarás usar el fotómetro de mano.

Cómo funciona el exposímetro

Una vez que hayas medido la luz (sección 12) para determinados valores de apertura, velocidad e ISO, el exposímetro de la cámara te indica si has conseguido una exposición correcta. Pero, también te avisa cuándo se produce una sobreexposición o una subexposición, y en cuántos pasos se produce (o en fracciones de pasos, no olvides que la escala más utilizada son los tercios de pasos).

Veamos qué señala el exposímetro en la pantalla LCD de la cámara.


Captura de pantalla del LCD de una cámara en la que se puede observar el exposímetro (+...0…-)

La combinación de la apertura, velocidad e ISO que consiga que el indicador del exposímetro señale cero es la que te permite captar una foto con una exposición que el exposímetro acepta como correcta.

En cambio, cuando el indicador del exposímetro se desplace hacia la derecha (+1, +2, etc.), estás sobrexponiendo la escena.

Y cuando el indicador del exposímetro se desplace hacia la izquierda (-1, -2, etc.), estás subexponiendo la escena.

En la sección 16 descubrirás que el exposímetro no siempre acierta. Por lo tanto, tendrás que aprender a interpretar sus valores.

En la sección 18 te enseñaré las diferentes formas de elegir una combinación de apertura, velocidad e ISO para que la exposición de tu foto sea siempre la que buscas (o la correcta).

Para qué sirve el fotómetro de mano

Además del exposímetro de la cámara, algunos fotógrafos usan una herramienta adicional: el fotómetro de mano.

Comparándolo con el fotómetro que incorpora tu cámara, el fotómetro de mano te permite medir la luz de forma más precisa.

Esto es así porque puedes medir tanto la luz incidente, la que recibe el sujeto a fotografiar (si lo colocas al lado del sujeto que quieres fotografiar), como la luz reflejada en la escena (si lo colocas al lado de la cámara).

Y, al poder medir la luz con mayor precisión, tienes más control sobre la exposición de tus fotografías.

En la práctica, el uso del fotómetro de mano suele ser habitual en situaciones en las que te plantees usar iluminación artificial, como por ejemplo en la fotografía de estudio. Pero en la gran mayoría de los casos, el exposímetro de tu cámara será más que suficiente.

Cómo se mide la luz

¡Genial!

Ahora sabes que puedes utilizar el exposímetro para medir la intensidad de luz de la escena y así poder exponer tus fotografías... Pero, ¿cómo la mide?

Es evidente que la luz se distribuye de forma desigual en la escena. Hay zonas más claras y otras más oscuras.

Entonces, ¿cómo mides la luz para calcular la exposición?

Encontrarás la respuesta en la siguiente sección. ;)

12Los modos de medición de la luz de tu cámara

¡Es lógico!

Para saber si la cantidad de luz capturada por el sensor al hacer la fotografía es la adecuada, le tienes que indicar a la cámara cuál es la intensidad de luz de la escena.

Sí, el fotómetro del exposímetro mide la intensidad de luz…

Pero, normalmente, en la escena hay luz de muchas intensidades diferentes (más claras, más oscuras). Por lo que tienes que decirle a la cámara cómo debe medir la intensidad de luz en la escena.

¿Quieres medir los tonos más claros? ¿Los más oscuros? ¿O utilizar la intensidad media de la escena?

Lo que está claro (vale, era un chiste fácil) es que el tono sobre el que midas la luz queda correctamente expuesto. Capturarás todo el detalle en los elementos de la escena que contenga ese tono.

Cómo y dónde mides la luz depende de la escena y de lo que quieres conseguir que salga en la foto. A veces, te interesará medir la luz en un solo punto (medición puntual). Otras veces, querrás utilizar una media de las diferentes intensidades de luz de la escena (medición matricial).

Así es que debes elegir el sistema de medición de la luz para el cálculo de la exposición que te convenga en cada situación.

Esto es, dependiendo de la distribución de tonos en la escena, utiliza el método de medición que te permita medir correctamente la intensidad de los tonos de las zonas que quieras capturar con detalle (exponer correctamente).

Por suerte, con el fin de exponer con precisión en las diferentes situaciones de luz, las cámaras permiten generalmente tres (o cuatro) modos diferentes de medición:

  • Medición matricial (o evaluativa).
  • Medición ponderada al centro.
  • Medición puntual.
  • Y en algunos modelos, la medición parcial.

Cada uno de estos métodos funciona asignando un peso relativo a cada una de las zonas de la imagen. Así, las zonas con más peso se considerarán más creíbles y contribuyen en mayor medida al cálculo final de la exposición.

Coge el manual de tu cámara y descubre cómo configurar el método de medición... ¡Es clave!

Medición matricial o evaluativa

La medición matricial o evaluativa tiene en cuenta toda la imagen (es decir, lo que está dentro del encuadre) para realizar la medición de la intensidad de luz y el cálculo de la exposición.

Cómo se mide la luz y se calcula la exposición

La cámara divide la imagen en varias zonas y analiza los tonos existentes en cada una de ellas, dando mayor peso a la zona que rodea tu punto de enfoque.

Finalmente, hace una media de las intensidades de luz y calcula la exposición correcta, teniendo también en cuenta otros parámetros como el color de la escena o la distancia del sujeto.

Este tipo de medición suele ser la medición por defecto que tienen todas las cámaras réflex y cámaras sin espejo actuales porque es el más sencillo de utilizar.

Cuándo debes utilizarlo

El método matricial es ideal para escenas de muy poco contraste (tonalidades parecidas), ya que la media de intensidades calculada no va a alejarse mucho de las diferentes intensidades o tonos que hay en la escena. En definitiva, le estás indicando a la cámara que la luz en la escena es homogénea (muy parecida).


Olympus OM-D E-M1 | 300mm | f/4 | 1/640s | ISO 100 | 5850K
Cuándo no debes utilizarlo

Desgraciadamente, este sistema tiene un pero. Y es que la cámara no será capaz de resolver ciertas situaciones de luz con altos contrastes, por lo que no siempre obtendrás el resultado que buscas.

Observa la siguiente foto con atención.

Dime ¿qué te parece la exposición? ¿Es correcta?


Nikon D4s | 85mm | f/2.8 | 1/60s | ISO 100 | 5650K

Si tu respuesta es “sí”, no me queda otro remedio que llevarte la contraria...

En general, la foto está oscura. Es decir, subexpuesta.

Fíjate atentamente en los personajes, ¿no ves que están oscuros? La principal fuente de luz (el Sol) proviene de la derecha y está bastante cerca del horizonte (las sombras que se ven en la parte inferior izquierda son muy alargadas).

Te pongo otro ejemplo. Imagina que estás en un concierto de tu grupo favorito. Seguramente en algún momento del espectáculo la cantante está iluminado por un haz de luz y el resto de la banda y el escenario se quedan en total oscuridad. Y ese es precisamente el momento que quieres capturar.

Si dejas tu cámara en el modo de medición matricial el exposímetro interno se lía. Intenta compensar las zonas de máxima claridad (la cantante iluminada por el foco) con las zonas de máxima oscuridad (el resto de la escena) para establecer un promedio.

Haces la foto y... ¡Cagada total! :P

Medición ponderada al centro

Con la medición ponderada al centro, la cámara da un peso mayor a la intensidad de luz situada en un área circular que se encuentra en el centro de tu encuadre.

Cómo se mide la luz y se calcula la exposición

El tamaño de este área circular depende del fabricante de la cámara. E incluso en algunos modelos, puedes configurarla. A la hora de medir, las zonas exteriores a este área circular también cuentan, aunque tienen un peso muy pequeño.

A diferencia de la medición matricial, tu cámara no tiene en cuenta el punto de enfoque. Siempre le da prioridad a la zona central de tu encuadre.

Cuándo debes utilizarlo

Este método de medición es útil cuando quieres fotografiar un sujeto que tenga un alto contraste con respecto al fondo porque te permite medir la luz de ese sujeto en concreto.

Al mismo tiempo, como la cámara tiene en cuenta el resto de zonas del encuadre, te permite incluirlas dándoles algo de exposición (luz).

De esta forma, tienes a tu sujeto perfectamente expuesto y enmarcado en su entorno.

Fíjate, por ejemplo, en la siguiente foto.


Nikon D4s | 125mm | f/2.8 | 1/100s | ISO 1600 | 3250K

Como puedes ver, el énfasis de la exposición (y del enfoque) está puesto en el director de la orquesta. Está casi en el centro de la composición, es el personaje que recibe más luz y el que está perfectamente expuesto.

Al mismo tiempo, el resto de músicos están ligeramente subexpuestos de tal forma que forman parte de la escena, te fijas en ellos pero no son los protagonistas.

Tu atención se centra en el director aunque los demás personajes le dan a la foto el contexto necesario para que sepas dónde está y lo que está ocurriendo a su alrededor.

Te pongo otro ejemplo en el que el modo ponderado al centro es superútil: el retrato.


Nikon D4s | 85mm | f/1.4 | 1/125s | ISO 160 | 6250K

Aquí tu intención es dar relevancia a tu sujeto y éste aparece en el centro de la imagen para que el espectador ignore todo lo demás.

La medición ponderada al centro da más importancia a la zona media o central del encuadre. Dicho de otro modo, la parte externa apenas tiene impacto en el cálculo de la exposición.

Por lo tanto, en tu retrato el rostro de la persona queda correctamente expuesto. Da igual si el fondo sale un poco más claro o más oscuro de lo que está en la escena. Lo que buscas es aislar tu primer plano del fondo.

Cuándo no debes utilizarlo

El gran inconveniente con respecto a la medición matricial es que no es tan automático. Como fotógrafo, tienes que decirle a la cámara la zona dónde debe medir. Además, tienes que recomponer la escena una vez la cámara haya medido la exposición.

Por lo tanto, cuando puedas aplicar el método de medición matricial, no utilices el de medición ponderada al centro.

Al mismo tiempo, tampoco es un modo de medición útil si estás frente a una escena de alto contraste. En este caso, lo importante es que midas en la luz que predomina en la escena (o a la que le quieras dar más importancia). Aquí el modo más adecuado es el puntual.

Medición puntual

La medición puntual tiene en cuenta solamente una pequeña zona de la imagen (en el centro del encuadre o en el punto de enfoque seleccionado) para realizar el cálculo de la exposición.

Cómo se mide la luz y se calcula la exposición

En la medición puntual tu cámara sólo tiene en cuenta una área circular muy pequeña. Y a diferencia de la medición ponderada al centro, este punto de medición puede colocarse tanto en el centro como en cualquiera de los puntos de enfoque de tu cámara.

Esto te permite elegir con precisión dónde medir la luz.

Este sistema de medición restringido te permite decidir exactamente qué punto de la composición quieres usar para calcular la exposición.

Por lo tanto, en situaciones en las que hay algún elemento muy brillante o muy oscuro en la composición, y que no sea tu sujeto principal, lo mejor es que uses este modo de medición. Así expones correctamente tu sujeto sin que otros elementos que estén dentro del encuadre influyan en la medición.

Cuándo debes utilizarlo

Como te decía es tremendamente útil para escenas de alto contraste como, por ejemplo, una escena en la que tu sujeto es mucho más oscuro o claro que el resto de lo que está dentro del encuadre.

En el retrato a contraluz que tienes a continuación, tienes que medir la luz de la cara de tu sujeto (el niño que está mirando a cámara) y evitar que quede sólo su silueta.


Nikon D4s | 98mm | f/2.8 | 1/100s | ISO 1400 | 5250K

De hecho, si te fijas, al haber expuesto correctamente la cara del niño que mira a cámara, la parte superior del cuerpo del otro niño y las ventanas están sobreexpuestas (mucho más claras y brillantes de lo que deberían).

Otro ejemplo: quieres captar detalle de la superficie de la Luna en plena noche. Gracias a la medición puntual puedes medir exactamente la luz de la Luna y evitar que ésta quede como un círculo blanco. Es como quedaría si utilizaras la medición matricial.


Nikon D7100 | 500mm | f/8 | 1/125s | ISO 200 | 4000K

Muchos fotógrafos utilizan este método de medición por defecto ya que permite tener el mayor control posible sobre la exposición.

Pero la verdad es que, como muchas otras decisiones en fotografía, lo mejor es que experimentes y veas qué te gusta (o conviene) más en cada situación.

Cuándo no debes utilizarlo

En realidad, no hay una situación exacta en la que no te convenga usar este modo de medición.

Como te he dicho antes, es el modo que te da más precisión así es que es útil en cualquier escena.

Medición evaluativa parcial

Este modo de medición funciona igual que el puntual, pero con un círculo mayor. Así que tiene la misma utilidad que la puntual, sólo que la lectura se realizará sobre una mayor superficie de la escena.

Es un modo de medición que no está disponible en todas las cámaras. Dependiendo de la marca y del modelo de la cámara, puede que la tuya lo tenga o no.

Cuándo debes utilizarlo

Teniendo en cuenta que este modo de medición funciona de forma muy similar al modo de medición puntual, puedes utilizarlo de la misma forma y en situaciones parecidas.

Esto es, en escenas de alto contraste o escenas en las que tu sujeto es mucho más oscuro o claro que el resto de la escena.

Cuándo no debes utilizarlo

No lo uses si quieres hacer una medición más genérica porque tu escena está iluminada de forma homogénea.

Ni tampoco si quieres una medición muy precisa. En ese caso es mejor que optes por una medición puntual.

Conclusión

De la lectura o interpretación de la escena, y el resultado que busques, usa un sistema de medición de la luz u otro.

Una vez decidido el sistema y realizada la medición en el sitio adecuado, sólo falta que determines los valores de apertura, velocidad e ISO, que hagas la foto y que revises la exposición mediante el histograma.

Por lo tanto, es hora de analizar los diferentes sistemas que tienes a tu disposición para establecer los valores del triángulo de exposición.

Veamos los diferentes modos de exposición de la cámara.

13Los modos de exposición de tu cámara

Cuando eliges el modo de exposición de tu cámara, estás determinando quién (tú o la cámara) va a decidir los valores de apertura, velocidad e ISO.

Puedes escoger el modo de exposición entre los siguientes:

  • Automático, si quieres que tu cámara tenga el control absoluto de los tres parámetros.
  • Manual, si quieres ser tú quien decida el valor del triángulo de exposición.
  • O alguno de los modos semiautomáticos cuando quieres fijar uno de los valores y que la cámara calcule los otros dos.

Puedes elegir el modo de exposición directamente en el selector de exposición de tu cámara.

No confundas los modos de exposición con los de medición

¡No te líes!

Los modos de exposición no tienen nada que ver con los modos de medición que te acabo de explicar en la sección anterior.

Los modos de medición te permiten indicar a tu cámara qué método debe utilizar para medir la luz de la escena. En cambio, los modos de exposición te permiten indicar a tu cámara cómo elegir la combinación de apertura, velocidad e ISO.

Dicho de otra forma, puedes considerar cada modo de exposición de tu cámara como un modo de disparo. Por eso a veces se dice disparar en automático, en manual, etc.

Veamos para qué sirve cada uno de ellos y cómo se pueden utilizar para exponer tus fotografías.

¡A por ellos!

Modo Automático (Auto)

Cuando coges una cámara por primera vez es el modo más sencillo para lanzarte rápidamente a hacer fotos como un loco.

De hecho, muchos fotógrafos nunca utilizan los otros modos de exposición, desaprovechando el gran potencial creativo que les ofrece la cámara.

Cómo funciona

La cámara lo hace todo por ti. Sólo tienes que preocuparte de encuadrar y apretar el disparador.

Es ella quien determina los valores de apertura, velocidad e ISO para obtener la exposición correcta. Es decir, para que el exposímetro esté centrado (marque cero). Incluso se encarga de elegir el modo de medición.

Además, la cámara también activa su flash si considera que no existe suficiente luz en la escena que estás capturando.

¡Todo parece tan sencillo!

Sin embargo, pronto descubrirás que no tienes ningún control sobre los ajustes de tu cámara. Como es la cámara la que toma todas las decisiones por ti, pierdes mucho de (o casi todo) tu poder creativo.

Cuándo debes utilizarlo

Como todo en la vida, las cosas se aprenden paso a paso, practicando. Lo normal es que, si estás empezando en esto de la fotografía, sea el primer modo de exposición que utilices antes de dar el siguiente paso.

Y si sigues avanzando, te darás cuenta de que hay muchas fotografías que no puedes hacer. Al no poder controlar la apertura, la velocidad y el ISO como quieres, comprobarás que tu creatividad es muy limitada:

  • No controlas la profundidad de campo para dirigir la atención del espectador.
  • No controlas el movimiento (congelarlo o no).
  • No controlas la exposición.
  • No controlas la luz.
  • No tienes el control de tu imagen.

De hecho, te recomiendo abandonar el modo automático de exposición lo antes posible. Es la única forma de convertirte en un fotógrafo.

Cuándo no debes utilizarlo

La mayoría de fotógrafos que se toman un poco en serio la fotografía no utilizan el modo automático.

Como fotógrafo querrás sacar el máximo partido de tu equipo para contar historias diferentes. Y, para ello, tendrás que utilizar los modos de exposición semiautomáticos y el manual.

En definitiva, no importa el tipo de foto que quieras hacer, el modo automático te limita.

Modos de escena

Además del modo automático, la gran mayoría de cámaras te permiten elegir un modo de exposición en función de las diferentes escenas a las que te enfrentes.

Los modos de escena sirven para indicarle a la cámara qué tipo de foto tienes en mente, para que ella haga los ajustes que te permita conseguir esa foto.

Cómo funciona

Dependiendo de la escena seleccionada, tu cámara realiza automáticamente los ajustes de apertura, velocidad e ISO para que el exposímetro esté centrado (marque cero).

Estos son algunos modos de escena:

  • Acción o deporte: Tu cámara elige una velocidad rápida para poder congelar el movimiento. Si es necesario, también incrementa el ISO para lograr una correcta exposición.
  • Paisaje: Tu cámara selecciona aperturas de diafragma cerradas para aumentar la profundidad de campo.
  • Retrato: Tu cámara utiliza aperturas de diafragma abiertas para disminuir la profundidad de campo y conseguir que el fondo tras el sujeto quede desenfocado.
  • Sin flash: Tu cámara desactiva el flash e intenta realizar la exposición correcta sin que sea necesario usarlo.
  • Retrato nocturno: Tu cámara fija un tiempo de exposición más largo que el del modo retrato para poder captar detalle del fondo. Al mismo tiempo, activa el flash automáticamente para iluminar al sujeto.
  • Macro: Tu cámara intenta cerrar el diafragma lo máximo que pueda para conseguir aumentar la profundidad de campo.
Cuándo debes utilizarlo

Cuando tienes ante ti una situación en la que necesitas cambiar rápidamente el modo de disparo y no tienes tiempo de modificar tú mismo los valores de apertura, velocidad e ISO.

Estos modos son una especie de atajo.

Además, puedes utilizar un modo “equivocado” para conseguir el efecto que buscas. El hecho de que un modo de escena tenga un propósito concreto no implica que no puedas usarlo en una situación distinta y así conseguir otro resultado.

Déjame que te ponga algunos ejemplos para que lo entiendas mejor.

Si quieres fotografiar una escena deportiva, usa el modo retrato.

“¿Cómo dices Toni? ¿El modo retrato? ¿En serio?”

Pues claro. En este caso la cámara usa una apertura grande por lo que está obligada a utilizar una velocidad rápida. Y esto es justo lo que necesitas para congelar la acción o un movimiento rápido.

¡Magia! ;)

Otro ejemplo.

Usa el modo de retrato nocturno aunque tu escena esté iluminada o cuando estés en interiores. De esta forma estás usando el flash como un relleno considerando la luz ambiente que tiene la escena. Así, ambas se complementan y te ayudan a conseguir una mejor exposición.

Y el último (aunque te podría dar muchos más).

Si tu cámara lo tiene y aunque no sea fin de año, puedes usar el modo fuegos artificiales para crear largas exposiciones en las que quieras transmitir movimiento. En este caso, la cámara usa una velocidad lenta (tiempo de exposición largo) por lo que algunas partes de tu imagen saldrán movidas, por ejemplo, el agua o un vehículo en movimiento.

Cuándo no debes utilizarlo

En general, los modos de escena son muy limitados y pueden serte útiles si eres un principiante y quieres experimentar con ellos.

Un buen ejercicio es probar con varios de ellos en una misma escena y analizar los distintos resultados que obtienes. Fíjate en cómo queda la foto e intenta comprender por qué ha quedado así.

¿El fondo sale desenfocado? Seguramente se debe a una gran apertura porque esto causa poca profundidad de campo.

¿La foto está demasiado clara (sobreexpuesta)? Puede que sea producto de una velocidad excesivamente lenta: ha llegado luz al sensor durante demasiado tiempo.

En cuanto tengas una idea de qué hace cada uno de ellos, deja de usarlos.

Es hora de que seas tú quien decide.

Modo Programa (P)

Es un modo parecido al automático. La gran diferencia es que te permite algo más de libertad a la hora de tomar algunas decisiones en cuanto a los parámetros del triángulo de exposición.

Cómo funciona

En este caso, tu cámara elige automáticamente una combinación de apertura y velocidad para conseguir una correcta exposición (exposímetro centrado en el cero).

Sin embargo, no activa el flash automáticamente ni modifica el ISO. En este caso, puedes cambiar el ISO de forma manual si lo consideras oportuno.

También puedes seleccionar el modo de medición, utilizar la compensación de exposición (±EV), cambiar el balance de blancos y algunas funciones más.

Cómo modificar la apertura y la velocidad manteniendo la exposición

El modo P tiene una funcionalidad bastante peculiar denominada Programa Flexible (P* o Ps). Por si te sirve de ayuda, en inglés se denomina Program Shift o Program Flexible.

Este modo de disparo te permite modificar la combinación de apertura y velocidad manteniendo la misma exposición.

Para usar el Programa Flexible, sólo tienes que apretar hasta la mitad el disparador y girar la rueda de selección de tu cámara.

Veamos un ejemplo.

Imagina que estás en la playa y quieres hacer una foto del paisaje que te rodea. Tienes tu cámara en modo P.

Cuando presionas el botón de disparo hasta la mitad, la cámara te indica que para esa escena una apertura de f/8 y de velocidad de 1/125s te permite conseguir una foto expuesta correctamente. Gira la rueda de selección. Ahora la cámara te propone una apertura de f/11 y una velocidad de 1/60s como alternativa, siempre manteniendo la misma exposición.

Esto te permite tener un mayor control sobre el efecto que quieras que tenga tu imagen final.

Así, si buscas desenfocar el fondo, puedes seleccionar una combinación donde la apertura de diafragma sea mayor. En cambio, si quieres congelar el movimiento, puedes seleccionar una combinación en la que la velocidad sea más rápida.

¡Pero existe un inconveniente!

La cámara no te deja elegir por separado la apertura y la velocidad. Estás obligado a usar las configuraciones que la cámara considere como “correctas”.

Para poder ejercer un control mayor sobre la exposición, dispones de un pequeño as en la manga. Puedes compensar la exposición para forzar una exposición en concreto (sección 14).

Al compensar la exposición, le estás indicando a la cámara que sobreexponga o subexponga la imagen en un número determinado de valores de exposición o EV (sección 8).

Cuándo debes utilizarlo

El modo P es muy útil si eres un fotógrafo con poca experiencia. Te ayuda a entender la relación entre apertura y velocidad.

Independientemente de tu nivel fotográfico, una disciplina es la que sí que es muy útil es en fotografía de calle.

En esta disciplina fotográfica, la composición y la rapidez son esenciales. Por eso, cuando estás paseando por la calle y ocurren varias cosas al mismo tiempo, apenas tienes unos segundos para componer y disparar. Es más, en la mayoría de los casos, no tienes tiempo de pensar en los ajustes que necesitas para exponer correctamente ¡ni tampoco de llevarlos a cabo!

Aquí es cuando el modo P (o su variante P*) es muy práctico. Deja que la cámara averigüe los ajustes de disparo por ti y preocúpate de dos cosas esenciales: componer y enfocar.

Cuándo no debes utilizarlo

En general, y como te decía, este modo es automático. Demasiado automático. Y esto limita tu poder creativo.

Olvídate de hacer fotos de la Vía Láctea, largas exposiciones, un evento deportivo (y una lista infinita de otros tipos de imagen) en modo P.

Modo Prioridad a la Apertura (A o Av)

Este es uno de los dos modos semiautomáticos que tienen todas las cámaras réflex y cámaras sin espejo del mercado.

“Toni, ¿qué es eso de “semi”?”

Básicamente, los modos semiautomáticos te permiten elegir libremente el valor de la apertura o la velocidad. O uno u otro. Esto te da un control parcial sobre la configuración de la exposición.

Al mismo tiempo, tu cámara te ayuda a conseguir una exposición correcta ajustando los otros dos parámetros del triángulo de exposición para que el exposímetro esté centrado (marque cero).

Cómo funciona

En el modo Prioridad a la Apertura, como su nombre indica, el parámetro sobre el que puedes decidir es la apertura.

Una vez has seleccionado la apertura que deseas, tu cámara, teniendo en cuenta el modo de exposición configurado, selecciona automáticamente la velocidad que dé como resultado una foto bien expuesta (que el exposímetro esté centrado en el cero).

En cuanto al ISO, puedes fijarlo manualmente o dejarlo en automático. Si decides dejarlo en automático, te recomiendo que fijes un intervalo de valores ISO seleccionables como te expliqué en la sección 5.

Normalmente el intervalo está formado por el ISO base (100 o 200) y el ISO máximo con el que la cámara no produce demasiado ruido (800, 1600, 3200, dependiendo de cómo se comporte tu cámara frente al ruido).

Es una forma de mantener el ruido bajo control.

Para qué sirve

“¿Y qué consigo controlando la apertura?”

Determinar la profundidad de campo.

Ya hice una breve introducción de su utilidad en la sección 4, pero si quieres convertirte en un maestro del tema te sugiero que leas nuestra “Guía definitiva sobre profundidad de campo”.

Si lees esta guía, adquirirás el superpoder de decidir qué parte de la foto quieres perfectamente enfocada y qué parte totalmente desenfocada y así contar la historia que tengas en mente.

Recuerda que gracias a la profundidad de campo puedes conseguir:

  • Fotos nítidas desde el primer plano hasta el infinito.
  • O dejar borrosas las partes de la imagen que te interesen para ayudar al espectador a centrar su atención en un sujeto o punto concreto.

En resumen, el modo Prioridad a la Apertura (A o Av) se utiliza cuando quieres controlar la profundidad de campo que tendrá tu fotografía.

¿Cómo puedes desenfocar el fondo?

Si lo que quieres es desenfocar el fondo para dar un protagonismo total a tu sujeto, por ejemplo cuando quieras hacer un retrato, utiliza una apertura abierta. Selecciona, por ejemplo, una apertura de f/1.4, f/2.8 o f/3.5, dependiendo del objetivo que estés usando.

Una vez seleccionada, enfoca tu sujeto y haz la fotografía. Tu cámara decide automáticamente la velocidad para que la foto quede correctamente expuesta (exposímetro centrado en el cero) en función de:

  • La luz disponible en la escena.
  • Y el modo de medición de la luz que tengas seleccionado.

Lo más probable es que sea una velocidad corta para compensar la gran apertura de diafragma. No obstante, ten en cuenta que esto dependerá totalmente de la luz que tenga la escena.

Puede que la cámara te indique que no puede realizar una exposición correcta (generalmente con el indicador “Hi”) porque no dispone de una velocidad lo suficientemente rápida como para exponer correctamente.

Ante esta situación, debes reducir la cantidad de luz que captura el sensor. Para ello tienes varias soluciones a tu alcance:

¿Cómo puedes conseguir que todo esté enfocado?

Si practicas fotografía de paisaje o astrofotografía (una disciplina dentro de la fotografía nocturna), lo más habitual es que busques maximizar la profundidad de campo para que todo quede perfectamente enfocado.

¿Cómo lo puedes conseguir?

Depende de la distancia focal que utilices.

Si utilizas un objetivo gran angular, o sea, una distancia focal corta (14mm, 18mm, etc.), e independientemente de la apertura que quieras utilizar, lo más sencillo es enfocar a la distancia hiperfocal y olvidarte de todo lo demás.

Puedes aprender cómo hacerlo en menos de 1min con el siguiente vídeo.

En cambio, si utilizas focales más largas (70mm, 200mm, 500mm), elige un diafragma relativamente cerrado, por ejemplo f/8 o f/11, y enfoca en un punto situado en el primer tercio de la escena.

En este caso, lógicamente, al cerrar la apertura, la velocidad que determina tu cámara es menor. Ten en cuenta que el diafragma deja pasar menos luz por lo que la cámara lo compensa con una menor velocidad.

El problema que surge ahora es que según la velocidad que determine la cámara, será imprescindible que utilices un trípode. Si no lo haces, tu foto saldrá movida (o como a algunos fotógrafos les gusta decir, trepidada) a no ser que tengas un pulso de hierro.

Por otro lado, puede que la cámara te indique que no puede realizar una exposición correcta (generalmente con el indicador “Lo”) porque no dispone de una velocidad lo suficientemente lenta como para exponer correctamente.

Recuerda que para velocidades superiores a los 30s, debes utilizar el modo Bulb de tu cámara. Eso implica usar la cámara en modo de exposición Manual (M).

Para incrementar la cantidad de luz capturada por el sensor dispones de dos soluciones:

  • Seleccionar una apertura más abierta, perdiendo profundidad de campo.
  • O establecer un ISO más elevado para aumentar la cantidad de luz que llega al sensor (¡pero cuidado con el ruido!).

Si tu objetivo no es maximizar la profundidad de campo, pero sí aumentarla, utiliza aperturas más cerradas (f/8, f/11, etc.).

No te olvides del movimiento

Recuerda que es la cámara quien fija la velocidad y no tú. Por lo que debes evaluar si el efecto capturado con respecto al movimiento es el que deseas o no (congelar o no el movimiento).

Cuándo debes utilizarlo

El modo Prioridad a la Apertura es muy versátil y sirve para la gran mayoría de situaciones.

Veamos algunos ejemplos.

Imagina una situación en la que la luz sea buena o el día esté soleado. Cuando la luz es relativamente constante, el riesgo de sacar fotos borrosas es mínimo: la velocidad siempre va a ser lo suficientemente rápida como para capturar el movimiento.

Es más, la regla “Sunny f/16” que te explicaré en la sección 19 mantiene que cuando hay mucho Sol lo mejor es que dispares a una apertura pequeña (a f/16). Y lo cierto es que funciona. Así es que lo mejor que puedes hacer es concentrarte en qué profundidad de campo quieres o usar una apertura pequeña para enfocar todo lo que esté en tu encuadre.

En este sentido, esto es válido también para un retrato. Pregúntate qué quieres conseguir:

  • ¿Un desenfoque pronunciado para que el fondo quede completamente desenfocado?
  • ¿Mucho enfoque en toda la cara de tu sujeto?

Y, por último, esas preguntas también te valen a la hora de capturar un paisaje si estás haciendo fotos de día. Tu apertura determina si buscas que todo el paisaje en tu encuadre esté enfocado o no.

Cuándo no debes utilizarlo

Como te decía, este modo es muy versátil así es que son pocas las situaciones en las que no puedes usarlo.

Quizá las dos más comunes son las siguientes.

Por un lado, una situación en la que haya una acción constantemente.

Por ejemplo, en fotografía deportiva (si asistes a un evento escolar) lo importante es congelar el movimiento, que se vean las caras de los jugadores y lo que estaban haciendo en ese instante (chutando un balón, lanzando a canasta, etc.). En este caso, lo esencial es controlar la velocidad, la profundidad de campo no es el factor clave.

Por otro lado, una situación en la que no haya luz, como por ejemplo cuando es de noche. Si practicas fotografía nocturna, conseguir una exposición correcta requiere no sólo determinar la apertura, también tienes que ser tú quien establezca la velocidad y el ISO.

Es, sin duda, una disciplina exigente que requiere que dispares en modo Manual (M).

TRUCOS

  • Ten en cuenta que según la medición de exposición que tengas configurada (matricial, ponderada al centro, puntual), la foto puede salir subexpuesta o sobreexpuesta.
  • Recuerda que siempre puedes recurrir al botón de compensación de exposición (±EV) de tu cámara para realizar los ajustes necesarios y que el histograma quede equilibrado. Con este ajuste no haces más que forzar tu cámara a utilizar una velocidad más lenta (evitar la subexposición) o más rápida (evitar la sobreexposición) que la que ella ha establecido inicialmente.

Modo Prioridad a la Velocidad de obturación (S o Tv)

Este es el otro modo semiautomático que tienen todas las réflex y cámaras sin espejo del mercado.

Cómo funciona

En este modo concreto, el parámetro sobre el que puedes decidir es la velocidad de obturación.

Una vez has seleccionado la velocidad de obturación que quieres, tu cámara selecciona automáticamente una apertura de diafragma que da como resultado una foto bien expuesta (exposímetro centrado en el cero).

Como sucede con el modo Prioridad a la Apertura, puedes elegir manualmente el ISO o dejarlo en automático.

Para qué sirve

“¿Y qué consigo controlando la velocidad de obturación?”

Poder de congelar el movimiento o, todo lo contrario, dejar borrosas partes de la imagen que están en movimiento para, precisamente, enseñar ese movimiento.

En definitiva, el modo de Prioridad a la Velocidad de obturación (S o Tv) se utiliza cuando quieres controlar cómo se refleja el movimiento en tu fotografía.

Puedes congelarlo, si fotografías un coche de carreras circulando a toda velocidad o un ave en pleno vuelo. O puedes dejar borroso un sujeto, creando un efecto seda en un salto de agua o capturando la estela de unas nubes al moverse.

¿Cómo puedes congelar un sujeto en movimiento?

¡Facilísimo!

Simplemente selecciona una velocidad de obturación rápida. En la sección 4 tienes muchos ejemplos de velocidades para multitud de escenas diferentes.

Por ejemplo, supón que quieres congelar un coche de carreras en movimiento. Para conseguirlo, usa una velocidad de 1/1000s o 1/2000s y deja que la cámara elija una apertura para conseguir la exposición correcta.

Con toda seguridad, optará por una apertura abierta para compensar la rápida velocidad y así poder exponer la imagen correctamente.

Sin embargo, puede que tu objetivo no tenga una apertura lo suficientemente grande como para realizar una exposición correcta.

Si esto es así, puedes elegir entre dos soluciones:

  • Utilizar una velocidad más lenta. Sin poder, tal vez, congelar el movimiento.
  • O subir el ISO (¡pero cuidado con el ruido!).
¿Cómo puedes dejar borroso un sujeto en movimiento?

Si lo que quieres es indicar que hay movimiento creando el efecto seda en el agua o dejando borroso (o movido) un sujeto, selecciona una velocidad de obturación más lenta.

¿Cómo de lenta?

El tiempo depende de ti. Pero a partir de un segundo el efecto quedará más marcado.

Al seleccionar una velocidad lenta, por lógica, la cámara elige automáticamente un diafragma cerrado para intentar reducir la cantidad de luz capturada, y así exponer correctamente la foto.

¿Qué pasa si tu cámara no puede cerrar el diafragma lo suficiente como para conseguir una exposición correcta?

Una vez más, tienes tres alternativas a tu disposición:

  • Utilizar una velocidad más rápida.
  • Bajar el ISO (si no estás utilizando el ISO base).
  • O usar filtros de densidad neutra para reducir la cantidad de luz que llega al sensor.
No te olvides de la profundidad de campo

Ten en cuenta que, según la velocidad que elijas, tu cámara seleccionará una apertura u otra. Y esta decisión de la cámara afectará a la profundidad de campo de tu fotografía.

Cuándo debes utilizarlo

En la sección anterior, te decía que es mejor no utilizar el modo Prioridad a la Apertura (A o Av) cuando estás en una situación en la que hay acción a tu alrededor y quieres congelar el movimiento.

Y te ponía el ejemplo de una competición deportiva.

¡En esos casos es cuando tienes que usar el modo S (o Tv)!

Porque lo que quieres es precisamente eso: controlar el tiempo que el sensor recibe luz para poder congelar la acción que está sucediendo ante ti.

Cuándo no debes utilizarlo

Cuando sea más adecuado usar el modo de Prioridad a la Apertura (A o Av)... :P

Es decir, cuando quieras tener el máximo control sobre la profundidad de campo o cuando necesitas asegurarte de que entre mucha luz en el sensor.

En realidad, ambos modos son complementarios: cuando es útil usar uno de ellos, es cuando el otro no sirve demasiado y viceversa.

TRUCOS

  • Cuando disparas a mano alzada, sin trípode, puede que la foto te salga movida (trepidada). Para evitarlo utiliza un tiempo de exposición de al menos 1 dividido por la distancia focal efectiva del objetivo (1/focal efectiva).

    Por ejemplo, si utilizas una cámara de sensor completo (full frame en inglés), con un objetivo a una distancia focal de 50mm, puedes utilizar una velocidad de hasta 1/50s. Con una distancia focal de 100mm, la velocidad mínima es de 1/100s.

    Es más, te recomiendo utilizar un tiempo de exposición algo más corto. Por ejemplo, disparando con una focal de 50mm utiliza una velocidad de 1/60s. O con un 200mm una velocidad de 1/250s.

    Si tienes una cámara con factor de recorte (1,5x por ejemplo) con un objetivo a una distancia focal de 50mm, la velocidad mínima es de 1/(50 × 1,5) = 1/75s. En este caso, debes utilizar la distancia focal efectiva (distancia focal × factor de recorte de tu sensor).

  • No olvides que si el objetivo o la cámara dispone de un sistema de reducción de vibraciones puedes utilizar velocidades más lentas en 1 o 2 pasos, o incluso más. Por desgracia, si tu pulso no es muy bueno, puede que tus fotos salgan movidas. Con velocidades lentas, lo más sencillo es utilizar un buen trípode. Con un trípode robusto, ya no es necesario utilizar el sistema de reducción de vibraciones.
  • Al igual que ocurre con el modo Prioridad a la Apertura (A o Av), según la medición de exposición que tengas configurada (matricial, ponderada al centro, puntual), la foto puede salir subexpuesta o sobreexpuesta.
  • Recuerda que siempre puedes recurrir al botón de compensación de exposición (±EV) de tu cámara para realizar los ajustes necesarios y que el histograma quede equilibrado. Con este ajuste no haces más que forzar a tu cámara a utilizar una apertura más abierta (evita la subexposición) o más cerrada (evita la sobreexposición) que la que ella ha establecido inicialmente.

Modo Manual (M)

¡Este es el modo de los valientes! ¡Se acabaron los automatismos!

Con el modo Manual (M) tienes el control absoluto sobre la exposición y demás efectos fotográficos (profundidad de campo, movimiento) para conseguir la fotografía que tanto anhelas.

Toda la responsabilidad recae en tus manos.

Cómo funciona

Hay muchas situaciones en las que tu cámara se equivoca o no puede fijar de forma automática algunos de los valores del triángulo de exposición que necesitas para conseguir una foto concreta.

Por mencionar un ejemplo, en fotografía nocturna la cámara es incapaz de ayudarte a exponer porque apenas hay luz (o no hay).

Con el modo Manual (M), eres tú el que elige la apertura, la velocidad de obturación y el ISO adecuados para conseguir el resultado que buscas.

¿Difícil?

No desesperes. No estás solo.

Cuentas con dos grandes aliados que te harán la vida mucho más fácil al exponer: el exposímetro y el histograma.

Lo importante es tener la foto que quieres muy clara en la cabeza y saber fijar los parámetros para conseguirla. Después de realizar unos cuantos ensayos (fotos de prueba y error), no puedes fallar.

En la sección 24 encontrarás muchos ejemplos de cómo exponer explicados paso a paso.

Primero la idea, luego la técnica

Antes de ponerte a decidir el valor de la apertura, la velocidad y el ISO, determina qué foto quieres y qué limitaciones tienes:

  • ¿Quieres mucha o poca profundidad de campo?
  • ¿Hay movimiento en la escena? ¿Quieres congelar el movimiento o no?
  • ¿Hay disponible mucha o poca luz?

Por ejemplo, en fotografía de fauna salvaje, si quieres capturar el movimiento de un ave en vuelo, deberás utilizar velocidades de obturación rápidas. Esto te obliga a utilizar aperturas más grandes e ISOs elevados al exponer.


Nikon D200 | 500mm | f/6.3 | 1/60s | ISO 200 | 6500K

Además, al no poder acercarte al animal, tienes que utilizar focales largas (400mm, 500mm).

Esto, junto a las aperturas grandes, hace que tengas muy poca profundidad de campo en la imagen. Así que debes asegurarte de acertar al enfocar el ave.

Otro ejemplo. Si quieres fotografiar la Vía Láctea, no creo que quieras capturar los rastros de las estrellas, así es que utiliza una velocidad rápida (calcúlala con la calculadora de Estrellas como Puntos de PhotoPills, ya sea con la regla NPF o la regla de los 500).


Nikon D4s | 14mm | f/2.8 | 25s | ISO 3200 | 3200K | Panorámica de 7 fotos unidas en Lightroom

Por otro lado, al tener poca luz (¡es de noche!), para capturar el máximo número de estrellas y exponer correctamente la imagen, tienes que utilizar aperturas muy grandes (f/2.8) e ISOs elevados (1600, 3200, 6400, dependiendo de cómo se comporte tu cámara frente al ruido).

En este caso, al usar focales cortas (14mm, 18mm), puedes enfocar a la distancia hiperfocal para maximizar la profundidad de campo y así tener enfocado desde el primer plano hasta las estrellas.

En definitiva, dependiendo de la foto que busques, la lógica al elegir los valores de la apertura, la velocidad y el ISO va a ser diferente.

En la sección 18 te voy a explicar cómo elegir los valores del triángulo de exposición para conseguir el resultado buscado, tanto con respecto al efecto buscado como a la exposición deseada (correcta).

Cómo exponer cuando buscas una profundidad de campo determinada

Nikon D4s | 85mm | f/1.4 | 1/800s | ISO 100 | 6250K

Si buscas una profundidad de campo concreta, tu primer paso es elegir la apertura adecuada para ello.

  • ¿Quieres poca profundidad de campo? Selecciona una apertura grande (número f pequeño, por ejemplo f/2.8 o f/3.5).
  • ¿Quieres una profundidad de campo mayor? Selecciona una apertura pequeña (número f grande, por ejemplo f/8 o f/11).
  • ¿Quieres maximizar la profundidad de campo?
    • Si utilizas una focal corta (14mm, 18mm), enfoca a la distancia hiperfocal independientemente de la apertura. En este caso, el criterio de profundidad de campo no es la clave para elegir la apertura así es que tienes más libertad al elegir el valor de la velocidad. 
    • Si utilizas una focal larga (200mm, 500mm), selecciona una apertura pequeña (número f grande, por ejemplo f/8 o f/11).

Una vez fijada la apertura, el siguiente paso consiste en determinar qué velocidad, junto con el ISO, da como resultado la exposición que estás buscando.

Además, al fijar el ISO usa valores que no causen mucho ruido en la imagen (lo más bajo que te permita la situación).

¿Cómo se determina la exposición?

Si tienes una cámara réflex, no te quedará otro remedio que optar por la técnica de prueba y error.

Así que mide la luz y selecciona los tres parámetros en este orden, apertura, velocidad e ISO, para conseguir la exposición que quieres. Siempre es un buen punto de partida elegir los parámetros de modo que el exposímetro quede centrado en el cero.

A continuación, haz la foto y comprueba el resultado en la pantalla LCD y en el histograma.

Si has conseguido la exposición que buscabas, ¡genial!

En caso contrario, modifica la velocidad (o el ISO) en consecuencia. Alárgala si ha quedado subexpuesta o acórtala si ha quedado sobreexpuesta.

Haz otra foto y vuelve a mirar la pantalla LCD y histograma. Si aún no es lo que buscas, sigue cambiando la velocidad (o el ISO)...

Y así sucesivamente hasta que des con la tecla.

Puede parecer complicado al principio pero, con la práctica que obtengas enfrentándote a distintas situaciones fotográficas, sabrás exactamente qué parámetros cambiar primero y sus valores, para conseguir exponer rápidamente.

Mi intención ahora es que empieces a entender la lógica que hay que aplicar a la hora de exponer y hacer una foto. En la sección 18, encontrarás una explicación mucho más detallada.

Finalmente, si tienes una cámara sin espejo, el visor electrónico te facilita muchísimo la vida. Irás viendo en pantalla las variaciones que sufre la exposición conforme vayas modificando la velocidad y el ISO.

Cómo exponer cuando buscas congelar o no el movimiento

Nikon D4s | 22mm | f/5.6 | 13min 47s | ISO 200 | 8000K

Si buscas jugar con el movimiento, tu primer paso es elegir la velocidad adecuada para ello.

  • ¿Quieres congelar el movimiento? Selecciona una velocidad rápida (por ejemplo 1/2000s).
  • ¿Quieres que alguno elementos salgan borrosos o formando estelas? Selecciona una velocidad lenta (por ejemplo 1/4s, 1s, 5s, etc.).

En la sección 4 encontrarás muchos ejemplos de valores de velocidad que te recomiendo según la escena que quieras fotografiar.

Ahora, el segundo paso consiste en determinar qué apertura, junto con el ISO, da como resultado la exposición que estás buscando.

¿Recuerdas el método que te acabo de explicar en el apartado anterior (el de la profundidad de campo)?

Seguro que sí.

Pues el procedimiento es el mismo:

  • Si tienes una réflex, tendrás que recurrir a la técnica de prueba y error.
  • Si tienes una cámara sin espejo, todo será mucho más sencillo gracias al visor electrónico.

Modo alternativo: combinar los modos semiautomáticos (A o Av, S o Tv) o el Manual (M) con el ISO automático

Aunque no es un modo de exposición propiamente dicho, puedes ir un paso más allá combinando uno de los modos semiautomáticos (el de Prioridad a la Apertura o el de Prioridad a la Velocidad) o el Manual junto con la herramienta de ISO automático.

Para empezar, déjame que te recuerde en qué consiste esta herramienta y que te explique cómo se configura.

Luego, vamos a ver cómo puedes sacarle el máximo partido en cada uno de los diferentes modos de exposición.

¡Al abordaje grumete!

Cómo funciona

Al final de la sección 5 te hablé del peligro de usar el ISO automático de tu cámara sin establecer unos límites. El problema es que, dependiendo del modelo de cámara que uses, su tolerancia al ruido es diferente. Es decir, el ISO hasta el que puedes llegar sin que se note el ruido es distinto: en algunas cámaras es 800, en otras 6400…

Así es que mi recomendación es que siempre mantengas el ISO lo más bajo posible cuando estés exponiendo. Sobre todo si tienes una cámara de gama baja (las de bajo presupuesto dirigidas a fotógrafos principiantes).

Si tienes una cámara de gama media o alta, usar el ISO automático puede ser una opción muy interesante. Pero tienes que asegurarte de fijar un intervalo de ISO acorde con las posibilidades de tu cámara.

¿Qué intervalo?

Muy sencillo.

El suelo siempre es el ISO base de tu cámara (100 o 200 ISO). Y el techo es el nivel de ISO a partir del cual tu cámara genera mucho ruido y el grano es evidente en la foto.

Imagina que ese nivel es 6400. En ese caso, el intervalo que tienes que configurar en la cámara para el ISO automático está entre 100 y 6400.

De esta forma, mantienes el ruido bajo control.

Además, la gran mayoría de cámaras permiten que decidas la velocidad de obturación mínima. Es decir, obligas a la cámara a mantener una velocidad de obturación igual o más rápida que la que has seleccionado.

Por ejemplo, si sabes que para congelar el movimiento de un coche debes disparar como mínimo a 1/1000s, introduce este valor. Así la cámara, siempre que pueda, utilizará esta velocidad o una superior (1/1250s, 1/1600s...) para que tu sujeto quede siempre congelado.

Una vez definidos estos parámetros, puedes usar esta función combinándola con el modo de exposición Prioridad a la Apertura (A o Av), Prioridad a la Velocidad (S o TV) y Manual (M).

Veamos cómo tomando los siguientes parámetros de ejemplo a modo de referencia:

  • El objetivo tiene una apertura entre f/2.8 y f/22.
  • El ISO automático tiene un intervalo entre ISO 100 (base) e ISO 1600.
  • La velocidad mínima se ha fijado en 1/500s.
  • La velocidad de obturación máxima de la cámara es de 1/4000s.
Cómo usar el modo Prioridad a la Apertura (A o Av) con el ISO automático

Ya vimos en la sección 4 que la apertura es el elemento que te permite controlar la profundidad de campo, o sea la parte de la escena que aparece enfocada en la fotografía.

Como te expliqué un poco más arriba en esta sección, cuando te hablaba del modo Prioridad a la Apertura (A o Av), una vez que eliges la apertura la cámara se ocupa de determinar la velocidad.

Y ahora que tienes seleccionado el ISO automático, la cámara se ocupa también se seleccionar el ISO. Pero, ojo, un ISO restringido al intervalo que tú mismo has determinado. En este caso, y siguiendo el ejemplo, entre 100 y 1600.

Supón que obtienes una exposición correcta gracias a una apertura de f/8, una velocidad de 1/500s y un ISO 100.

Si buscas reducir tu profundidad de campo, incrementa la apertura (f/5.6, f/4, f/2.8 por ejemplo).

Al mismo tiempo, según la ley de reciprocidad (sección 7), si varías la apertura, varía también la velocidad de obturación. En este caso aumentando (1/1000s, 1/2000s, 1/4000s por ejemplo).

¿Y el ISO? Pues se mantiene porque 100 está dentro del intervalo de referencia.

Si, por el contrario, buscas incrementar la profundidad de campo, reduce la apertura (f/11, f/16, f/22 por ejemplo).

De nuevo, gracias a la ley de reciprocidad, la velocidad de obturación tendría que variar también. En este caso disminuyendo la velocidad. Sin embargo, al fijar los parámetros del ISO automático, le has dicho a la cámara que no puede usar una velocidad inferior a 1/500s. Y la exposición correcta la obtienes a 1/500s.

Si la cámara no puede disminuir la velocidad de obturación, ¿qué parámetro puede incrementar?

Exacto: el ISO.

¿Cuánto? Lo mismo que haya variado la apertura. Y siguiendo con el ejemplo sería 1, 2 o 3 pasos: 200, 400 u 800.

AperturaVelocidadISO
f/2.81/4000100
f/41/2000100
f/5.61/1000100
f/81/500100
f/111/500200
f/161/500400
f/221/500800

Pero... Siempre hay un pero, ya lo sé.

Imagina que esta vez tienes una escena algo más oscura que la anterior y los parámetros para un exposición correcta son f/4, 1/500s e ISO 100.

Quieres conseguir un efecto estrella con un punto de luz y decides cerrar el diafragma casi al máximo (f/22). Como un ISO de 1600 (el máximo que le has dicho a la cámara que puede usar) no es suficiente para que la exposición sea correcta, la cámara decide reducir la velocidad de obturación hasta 1/250s. Se prioriza el conseguir una exposición correcta, aunque se sacrifica la velocidad mínima que se había seleccionado.

AperturaVelocidadISO
f/2.81/1000100
f/41/500100
f/5.61/500200
f/81/500400
f/111/500800
f/161/5001600
f/221/2501600

A raíz de estos ejemplos se puede deducir que usando la combinación modo Prioridad a la Apertura (A o Av) con el ISO automático:

  • Es muy poco probable que tu foto salga oscura (subexpuesta), ya que la cámara prioriza la exposición correcta a la velocidad mínima que has seleccionado, pudiendo llegar hasta los 30s. Eso sí, a partir de una cierta velocidad necesitas un trípode para evitar que la foto salga movida.
  • Es bastante más probable que tu foto salga quemada (sobreexpuesta). Imagina que tienes seleccionada una apertura muy abierta y que la cámara ya está utilizando el ISO más bajo. Puede que la cámara necesite una velocidad de obturación más rápida que la velocidad máxima permitida por la cámara (por ejemplo 1/4000s), por lo que se capturará más luz de la cuenta. Aquí la solución sería o bien cerrar el diafragma, o bien utilizar un filtro ND.
Cómo usar el modo Prioridad a la Velocidad (S o Tv) con el ISO automático

Al igual que con la apertura, en la sección 4 te expliqué que gracias a la velocidad de obturación puedes congelar el movimiento o mostrarlo.

Así mismo, en esta sección te dije al describir el modo Prioridad a la Velocidad (S o Tv) que en el momento en el que eliges la velocidad, la cámara se ocupa de determinar la apertura.

Y ahora que tienes seleccionado el ISO automático, la cámara se ocupa también se seleccionar el ISO. Pero, ojo, un ISO restringido al intervalo que tú mismo has determinado. En este caso, y siguiendo el ejemplo, entre 100 y 1600.

Supón que obtienes una exposición correcta gracias a una apertura de f/5.6, una velocidad de 1/30s y un ISO 100.

Si buscas mostrar más movimiento, reduce la velocidad (1/15s, 1/8s, 1/4s por ejemplo).

Al mismo tiempo, según la ley de reciprocidad (sección 7), si varías la velocidad de obturación, varía también la apertura. En este caso reduciéndose, para compensar una velocidad más lenta (f/8, f/11, f/16 por ejemplo).

¿Y el ISO? Pues se mantiene porque 100 está dentro del intervalo de referencia.

Pero ¡cuidado! Si usas una velocidad más lenta de 1/2s la foto sale sobreexpuesta. Ya no puedes cerrar más el diafragma ni puedes bajar más el ISO...

Si, por el contrario, buscas congelar el movimiento, aumenta la velocidad (1/60s, 1/125s, 1/250s por ejemplo).

De nuevo, gracias a la ley de reciprocidad, la apertura tendría que variar también. En este caso aumentando la apertura (f/4, f/2.8). Pero tu cámara no puede abrir el diafragma más allá de f/2.8 con una velocidad de 1/250s. ¿Qué parámetro puedes incrementar?

Exacto: el ISO.

¿Cuánto? Lo mismo que haya variado la velocidad de obturación. Y siguiendo con el ejemplo sería 1 paso, por lo que sería ISO 200.

AperturaVelocidadISO
f/2.81/40001600 (subexpuesta)
f/2.81/20001600
f/2.81/1000800
f/2.81/500400
f/2.81/250200
f/2.81/125100
f/41/60100
f/5.61/30100
f/81/15100
f/111/8100
f/161/4100
f/221/2100
f/221s100 (sobreexpuesta)

Sin embargo, una velocidad de 1/250s no es lo suficientemente rápida para congelar el movimiento como quieres. Por eso, decides incrementarla hasta 1/4000s, la más rápida que te permite la cámara.

Y... ¡Sorpresa! La imagen sale subexpuesta porque necesitarías un ISO de 3200 pero tu intervalo sólo permite que la cámara llegue hasta un ISO de 1600.

A raíz de estos ejemplos se puede deducir que usando la combinación modo Prioridad a la Velocidad (S o Tv) con el ISO automático:

  • Si necesitas un ISO que vaya más allá del techo que has definido en el intervalo, tu foto sale oscura (subexpuesta).
  • Si necesitas una velocidad de obturación demasiado lenta es muy probable que tu foto salga quemada (sobreexpuesta) puesto que el sensor ha recibido luz durante demasiado tiempo.
Cómo usar el modo Manual (M) con el ISO automático

Gracias al modo Manual (M) eres el máster del universo: controlas la apertura y la velocidad a tu antojo.

Veamos un ejemplo para ver cómo puedes combinarlo con el ISO automático.

Estás en una cancha viendo un partido de baloncesto y quieres hacer fotos de los jugadores en acción.

Te interesa tener bastante profundidad de campo para sacar a los protagonistas en su entorno. Además, quieres congelar el movimiento.

Estas decisiones artísticas y circunstanciales te llevan a que los ajustes de la exposición correcta sean: f/8 y 1/1000s. La cámara elige automáticamente ISO 1600 para conseguir la exposición correcta. Es un ISO alto porque, aunque hay iluminación artificial, la luz de la escena no es suficientemente potente como para utilizar un ISO más bajo.

Después de las primeras fotos, verificas que consigues congelar el movimiento con esta velocidad.

Pero pruebas a ver cómo queda a 1/2000s. Compruebas la foto y ves que te sale oscura (subexpuesta). Claro, necesitarías un ISO de 3200 pero has determinado un ISO máximo de 1600 para controlar el ruido. Vuelves a configurar la velocidad a 1/1000s.

Todo va bien, pero en un momento del partido decides hacer primeros planos de los jugadores mientras están tirando unos tiros libres. Reduces la velocidad hasta 1/250s. Al estar parados ya no necesitas una velocidad tan rápida.

Además, aumentas la apertura hasta f/4 para separar a los jugadores del fondo, consiguiendo que el fondo quede borroso y el jugador nítido. La cámara reduce automáticamente el ISO a 100 para mantener la exposición correcta.

Las fotos no están mal, pero decides probar la máxima apertura que permite tu objetivo, f/2.8. Tienes curiosidad para ver cómo queda el bokeh. Obtienes una imagen quemada (sobreexpuesta).

El motivo es que la cámara ya había llegado al ISO base de 100 para f/4, así que ya no lo puede bajar más. Esto hace que el sensor de la cámara capture más luz de la necesaria. La solución sería aumentar la velocidad un paso para volver a tener una exposición correcta, seleccionando 1/500s.

AperturaVelocidadISO
f/2.81/250100 (sobreexpuesta)
f/41/250100
f/81/10001600
f/81/20001600 (subexpuesta)

Si tienes alguna pregunta, escríbela en la sección de comentarios situada al final de esta guía. ¡Estoy aquí para ayudarte!

Avancemos.

En esta sección, ha hablado varias veces del botón de compensación de la exposición. Es una función que va a resultar muy útil para indicar a la cámara que sobreexponga o subexponga una escena en un determinado número de pasos (o fracciones de pasos).

En definitiva, te ayuda a lograr la exposición que buscas.

14Cómo y cuándo compensar la exposición (±EV) 

Imagina que seleccionas el método de medición de la luz que más te interesa. Además, eliges un modo de exposición avanzado: el modo P o uno de los semiautomáticos (ni el Automático, ni el Manual).

Después de realizar distintas pruebas de exposición con distintos valores de apertura, tiempo de exposición e ISO, no consigues que la cámara te dé la exposición que buscas ni a la de tres.

La foto te queda un pelín subexpuesta o un pelín sobreexpuesta.

¿Cómo puedes solucionarlo?

No te desesperes porque tienes un último recurso en la manga: la función de compensación de exposición (±EV) de tu cámara.


Botón de compensación de exposición (±EV) situado en la parte inferior derecha

He hablado brevemente de ella a lo largo del artículo pero ha llegado el momento de analizarla en profundidad.

Cómo funciona

En primer lugar, déjame que te diga que si utilizas la cámara en modo Manual (M), no tiene sentido utilizar la función de compensación de la exposición. Dependiendo lo que te interese, puedes conseguir el mismo resultado aumentando o disminuyendo un paso (o una fracción de paso) el diafragma, la velocidad de obturación o el ISO.

Para poder utilizar el control de compensación de exposición (±EV) de tu cámara para subir o bajar la exposición (capturar más o menos luz), selecciona el modo de exposición P o uno de los modos semiautomáticos (Prioridad a la Apertura o Prioridad a la Velocidad).

En otras palabras, esta función obliga a la cámara a disminuir o aumentar en una serie de pasos de luz (o fracciones de pasos) la exposición que indica el exposímetro (centrado en el cero).

¿Qué ocurre cuando compensas la exposición en modo Prioridad a la Apertura (A o Av)?

Imagina que fijas la apertura del diafragma en f/8 y que la cámara te sugiere un tiempo de exposición de de 1/40s y un ISO de 100. Con estos valores, el exposímetro muestra que la exposición va a ser correcta (exposímetro centrado en el cero):

Si la foto resultante te parece demasiado oscura, puedes compensar la exposición sobreexponiendo la siguiente toma.

¿Cuánto debes compensar?

Lo que consideres oportuno. Se trata de ir probando y ajustando la exposición según te convenga.

Consulta el histograma, te ayudará a elegir el valor de compensación de exposición (±EV) adecuado.

Si compensas la exposición en un paso de luz, el exposímetro te enseñará lo siguiente:

Haz una segunda foto ahora.


Nikon D4s | 18mm | f/8 | 1/40s, 1/20s, 1/80s | ISO100 | 6650K

¿Qué ha ocurrido?

Que la cámara ha establecido que la nueva combinación para obtener esa exposición que tú le has indicado es una apertura de f/8, una velocidad de 1/20s (un paso más de luz) y un ISO de 100.

Si en cambio consideras que la primera imagen es demasiado clara, compensa subexponiendo la siguiente toma. Por ejemplo, en un paso. Y así queda ahora tu exposímetro:

¿Cuál es la nueva combinación que establece tu cámara?

Una apertura de f/8, una velocidad de 1/80s (un paso menos de luz) y un ISO de 100.

Como ves, estás variando la velocidad de obturación, puesto que el diafragma sigue donde lo habías fijado antes de hacer la foto.

En resumen, al sobreexponer, la cámara utiliza una velocidad más lenta (captura más luz) y al subexponer, una velocidad más rápida (captura menos luz).

¿Qué ocurre cuando compensas la exposición en modo Prioridad a la Velocidad (S o Tv)?

Imagina que fijas una velocidad de 1/250s. Y la cámara te sugiere una apertura del diafragma en f/8 y un ISO de 100.

Si la foto resultante te parece demasiado oscura, compensa la exposición sobreexponiendo la siguiente toma. Lo que consideres oportuno, por ejemplo, un paso. Ahora tu exposímetro muestra esto:

¿Qué ha ocurrido?

Que la cámara ha establecido que la nueva combinación para obtener esa exposición que tú le has indicado es una apertura de f/5.6 (un paso más de luz), una velocidad de 1/250s y un ISO de 100.

Si en cambio consideras que la primera imagen es demasiado clara, compensa subexponiendo la siguiente toma. Y si vuelves a compensar un paso, el exposímetro muestra lo siguiente:

¿Cuál es la nueva combinación que establece tu cámara?

Una apertura de f/11 (un paso menos de luz), una velocidad de 1/250s y un ISO de 100.

Como ves, estás variando la apertura del diafragma, puesto que la velocidad de obturación sigue donde lo habías fijado antes de hacer la foto.

En definitiva, al sobreexponer la cámara utiliza una apertura mayor (captura más luz) y, al subexponer una apertura menor (captura menos luz).

¡Perfecto! Ahora ya sabes cómo puedes compensar la exposición.

Pasemos a la siguiente sección. Te voy a enseñar otra técnica que te permitirá un mayor control de la exposición: el bloqueo de la exposición.

15Cómo y cuándo bloquear la exposición (AEL o AE-L)

Cuando utilizas alguno de los modos de exposición automáticos o semiautomáticos, al pulsar el botón de bloqueo de la exposición (AEL o AE-L) consigues evitar que la cámara realice un nuevo cálculo de la exposición en cada nuevo disparo.

Esto te permite, una vez que hayas medido la luz donde y cuando tú quieras (no tiene que ser en la escena que quieres fotografiar ni en el momento de hacer la foto), y calculado la exposición con el exposímetro en base a esa luz, poder reencuadrar hacia donde tú quieras y hacer la foto manteniendo la misma exposición.

Puedes utilizar este botón en fotografía de paisaje por ejemplo. Coge la cámara, mide la luz en el cielo (zona más clara) con el modo de medición puntual, bloquea la exposición, sobreexpón para que las zonas oscuras no salgan subexpuestas (+2EV según mi experiencia), reencuadra y haz la foto.

Si disparas en modo Manual (M) no tiene sentido utilizar este botón.

En este caso, eres tú quien decide la exposición midiendo la luz donde deseas y seleccionando todos los parámetros. Por definición, con el modo Manual (M) la cámara no cambia automáticamente la exposición en cada disparo. En realidad, la cámara no cambia nada… ;)

Cómo funciona

El fotómetro interno de la cámara mide continuamente la luz que llega al sensor. Así que en cada nuevo disparo, la cámara realiza una nueva medición de la luz y un nuevo cálculo de la exposición.

Al disparar, dependiendo del modo de exposición que hayas elegido, tu cámara hace una de estas tres cosas:

  • En los modos automáticos (Auto, Escenas, P), al disparar la cámara mide la luz y decide por ti todos los valores de la exposición (apertura, velocidad e ISO).
  • En los modos semiautomáticos, al disparar la cámara mide la luz y escoge la variable sobre la que tú no decides. Por ejemplo, si seleccionas el modo de Prioridad a la Apertura (A o Av) y fijas el diafragma en f/5.6, la cámara decide la velocidad más adecuada para esa apertura (teniendo en cuenta el ISO). En cambio, en el modo de Prioridad a la Velocidad (S o Tv) sucede lo contrario, tú fijas la velocidad (por ejemplo 1/1000s) y tu cámara, dependiendo de la lectura del fotómetro (y del ISO) selecciona la apertura adecuada para cuadrar la exposición.
  • En el modo Manual (M), mides la luz y la cámara te indica gracias al exposímetro si la combinación de apertura, velocidad e ISO que has fijado va a dar como resultado una fotografía correctamente expuesta, subexpuesta o sobreexpuesta. Y lo mejor de todo es que, en los dos últimos casos, te dice además cuán oscura o clara quedará tu imagen. Pero nunca modifica la exposición, simplemente te informa.

No obstante, aunque la medición del fotómetro es continua, cuando utilices los modos de exposición automáticos o semiautomáticos, puedes obligar a tu cámara a medir la luz en un determinado instante y lugar, y posteriormente decidir el mejor momento y encuadre para disparar.

Es lo que llamamos bloquear la exposición.

Nota: Además de bloquear la exposición también bloquearás el balance de blancos si lo tienes configurado en automático.

Cómo se bloquea la exposición con el botón AEL o AE-L

Para bloquear la exposición, utiliza el botón AEL, AE-L o asterisco (*), dependiendo del modelo de cámara que tengas.

El funcionamiento del botón de bloqueo de exposición puede funcionar, al menos, de dos formas diferentes:

  1. Si lo pulsas primero y lo sueltas después, la exposición permanece bloqueada hasta que haces la fotografía o vuelves a pulsarlo.
  2. Si mantienes el botón presionado, la exposición se mantiene bloqueada. Y en cuanto lo sueltas, el fotómetro vuelve a calcular los valores con los que vas a hacer la foto.

Todo depende de tu cámara y de cómo esté configurada. Échale un vistazo al manual de instrucciones para ver cómo tienes la tuya y no confundirte.

Cuándo puedes utilizarlo

Te voy a poner un ejemplo para que veas cómo y cuándo puedes usar el bloqueo de exposición.

Imagina que quieres hacer un retrato utilizando el modo semiautomático de Prioridad a la Apertura (A o Av). Has elegido este modo porque te interesa controlar la profundidad de campo a través de la apertura. Quieres ser tú quien determine la apertura y no la cámara.

Para exponer, quieres utilizar solamente la luz que rebota de la modelo. No quieres que la cámara utilice la luz del fondo de la escena.


Nikon D4s | 85mm | f/1.4 | 1/800s | ISO 450 | 7200K

En ese caso, elige la apertura que deseas, y utiliza el sistema de medición puntual para medir la luz en cara de la modelo. Después, pulsa el botón de bloqueo de exposición.

De esta forma, puedes reencuadrar sin preocuparte de que la cámara recalcule la exposición en función de la luz de otro sitio que no sea la del modelo.

Pero ¡cuidado!

Hay un pequeño detalle que debes tener en cuenta.

Cuando bloquees la exposición, y antes de reencuadrar, debes pulsar hasta la mitad el botón de disparo para bloquear el enfoque en el modelo.

Otra solución puede ser elegir un punto de enfoque que caiga sobre el modelo, pero eso dependerá del número de puntos que tenga tu cámara.

Veamos un segundo ejemplo.

El bloqueo de la exposición resulta muy útil cuando realizas una foto panorámica a partir de varias tomas. De esta forma te aseguras de que todas las tomas sean homogéneas y tengan la misma luz.

En este caso, debes bloquear la exposición en la primera foto. Y utilizar la misma exposición para el resto de tomas.

El bloqueo de la exposición en modo Manual (M)

Por definición, en el modo Manual (M) la exposición siempre está bloqueada porque sólo depende de los valores de apertura, velocidad e ISO que hayas fijado.

Por lo tanto, si quieres exponer manualmente para una luz determinada, simplemente tienes que medir esa luz y fijarte en el exposímetro al ajustar los valores del triángulo de exposición. Una vez tienes la exposición que deseas, reencuadra, enfoca y dispara.

Eso sí, si usas una apertura muy abierta (f/1.4, f/1.8, f/2.8...) ten cuidado porque el hecho de enfocar y reencuadrar puede hacerte perder el enfoque.

Recuerda que al moverte estás variando la distancia entre el sensor y el sujeto por lo que ¡también varía tu profundidad de campo!

Hasta el momento el exposímetro ha resultado de gran ayuda para exponer tus fotografías. Y va a seguir ayudándote.

Pero, hay situaciones en que falla, no mide la luz correctamente. Cuando te encuentres ante este tipo de situaciones, tienes que saber reaccionar.

Te cuento cómo en la siguiente sección.

16Ten cuidado con el exposímetro (lo ve todo en gris al 18%)

Aunque el exposímetro es una herramienta indispensable para exponer tus fotografías, no siempre acierta al estimar la exposición. Por lo que hay que conocer sus limitaciones y actuar en consecuencia.

Por ejemplo, cuando haces una foto, los elementos de color blanco de la escena aparecen a veces grises en la imagen. Esto te indica que la imagen está subexpuesta.

Otras veces, en cambio, son los elementos de color negro de la escena los que aparecen de color gris. Tu imagen está sobreexpuesta.

Pues bien, si te ocurre alguno de estos dos problemas, la culpa la tiene el exposímetro.

Cuando te suceda esto, sobreexpón o subexpón la escena dependiendo del caso. O calibra el exposímetro para que los blancos de la escena aparezcan también blancos en la foto.

Más adelante veremos cómo se hace.

Cómo funciona el exposímetro

Al realizar el cálculo de la exposición, el exposímetro que incorpora tu cámara supone que la escena que vas a fotografiar refleja de media un 18% de la luz incidente.

O lo que es lo mismo, el exposímetro supone que el tono medio de la escena es un gris medio. Es como si estuviera viendo toda la escena en un tono gris medio.

Se denomina “gris medio” porque es el tono que se ubica justo en el medio del blanco y el negro. Este tono refleja un 18% de luz incidente. Recuerda que el blanco refleja el 100% de la luz incidente y el negro el 0%.

Seguro que tras leer esta frase te estás preguntando…

“¿Por qué el gris medio es un tono que refleja el 18% de luz incidente y no el 50%? ¿No habíamos quedado en que era medio? ¿Por qué no un 50%?”

No pongas esa cara, a veces tengo dotes de adivino. ;)

Bueno, voy a intentar explicártelo de la forma más sencilla posible.

Dice la leyenda que fue Ansel Adams quien ideó eso del “gris al 18%”. Mientras estaba desarrollando el sistema de zonas del que te hablaré en la sección 20, necesitaba definir de alguna forma un “gris medio”. Y, de forma totalmente arbitraria, decidió fijarlo en un 18%.

Con el paso del tiempo este concepto fue calando entre los fotógrafos y hoy en día se ha convertido en una cifra de referencia.

Sin embargo, esta cifra no tiene nada de exacto ni de matemático. Es más, los fabricantes de cámaras eligen su propio “gris medio” y lo más seguro es que tu cámara digital use una cifra en torno al 12% como referencia de “gris medio”.

Lo cierto es que el número da igual porque 12% o 18% no significa nada. El concepto de “gris medio” no tiene nada que ver con eso de que el “gris medio refleja el 50% de la luz”. Ni siquiera con que la idea de que “sea un tono a medio camino entre el que absorbe toda la luz (negro puro) y el que refleja toda la luz (blanco puro)”.

En realidad, tiene que ver con tu percepción. O mejor dicho, la de tus ojos.

¿Sabías que tus ojos son receptores logarítmicos y no lineales?

Pues sí. Como lo lees.

Esto significa que si una fuente de luz incrementa su brillo 4 veces, tus ojos sólo la verán 2 veces más brillante. Si esa misma fuente aumenta su brillo 32 veces, tus ojos sólo la percibirán 5 veces más brillante. Y si aumenta 128 veces, tus ojos sólo notarán 7 veces más brillo.

Obviamente, estas cifras no tienen nada de reales. Son solamente un orden de magnitud para que entiendas el concepto. Ya imaginarás que medir cómo percibes el brillo de cualquier cosa es muy complicado y varía de una persona a otra.

Lo importante, la idea que tienes que retener, es que esta extraña naturaleza logarítmica de tus ojos es la que impide que el “gris medio” sea un 50%.

Dicho esto, volvamos al exposímetro y a su funcionamiento.

Tras esta explicación, no hay duda de que los exposímetros de las cámaras están diseñados para promediar los tonos claros y oscuros de la escena al exponer. Y a partir de este promedio, calcular la exposición.

Esto funciona muy bien en multitud de situaciones. Sobre todo cuando la escena tiene tonos claros, medios y oscuros. En estos casos, el exposímetro te da la exposición correcta.

Pero ante determinadas escenas, el exposímetro falla.

Cuándo falla el exposímetro

Normalmente, el exposímetro falla cuando en la escena predominan muchos tonos claros o muchos tonos oscuros. Al no ser capaz de leer bien los tonos reales de la escena, el exposímetro te da una imagen subexpuesta o sobreexpuesta, según el caso.


Al fallar, el exposímetro convierte el blanco y el negro en gris medio.

Por ejemplo, si fotografías una escena donde predominan los blancos (un paisaje con hielo o nieve), el exposímetro, al suponer que sólo se refleja el 18% de luz, te da una exposición que convierte ese color blanco en un gris medio. La imagen queda subexpuesta.


Nikon D4s | 112mm | f/16 | 1,9s | ISO 100 | 8100K

Ocurre lo mismo si predominan los negros: el exposímetro te da una exposición que convierte el color negro en gris medio. En este caso, la imagen queda sobreexpuesta.


Olympus OM-D E-M1 | 300mm | f/5.6 | 1/320s | ISO 200 | 7100K

Cómo evitar que falle

Para obtener fotografías expuestas correctamente de tal forma que los blancos sean blancos y los negros sean negros, simplemente compensa la exposición como te he explicado en la sección 14.

La otra alternativa es que calibres el exposímetro usando una tarjeta gris al 18%.

¿Cómo se hace?

Coloca la tarjeta gris al 18% donde esté el sujeto que quieres fotografiar para que coincida la luz que luego incidirá realmente sobre el sujeto. Te sugiero que inclines un poco la tarjeta para evitar reflejos.

Configura tu cámara para que utilice la medición puntual, mide la luz en la tarjeta, expón para que el exposímetro esté centrado en el cero y bloquea la exposición.

Cuanta más superficie del encuadre ocupe la tarjeta, mejor. Ahora el fotómetro reconoce que la escena está correctamente expuesta.

Una vez hecho esto, quita la tarjeta gris y haz la foto.

Al haber calibrado el exposímetro, consigues una foto correctamente expuesta. Efectivamente, los blancos aparecen blancos y negros son negros.

Llegados a este punto, ya deberías tener la base necesaria para entender lo que te voy a explicar en breve: ¡cómo exponer!

En otras palabras, te voy a enseñar cómo obtener una fotografía correctamente expuesta directamente en la cámara.

Pero antes de pasar a la acción, me gustaría explicarte una técnica de exposición algo diferente.

Es una técnica con la que vas a exponer tus fotografías no para tenerlas correctamente expuestas en cámara, sino que para capturar la máxima información de la escena y exponer posteriormente en la edición.

Deja que te explique cómo exponer buscando el derecheo del histograma (ETTR).

17Exponer buscando el derecheo del histograma (ETTR)


Nikon D4s | 85mm | f/2 | 1/800s | ISO 100 | 7500K

El derecheo del histograma (exposing to the right o ETTR en inglés) es una técnica de exposición tan útil como controvertida.

Considerada por algunos fotógrafos la piedra filosofal de la exposición digital, la técnica del derecheo te permite conseguir imágenes con el máximo detalle posible en las sombras sin que los blancos sufran ninguna pérdida de información. Es decir, sin quemar los tonos más claros.

Pero ojo, podrías llegar a destrozar tus fotos si no usas la técnica correctamente.

Es importante que sepas que esta técnica no es para principiantes. Si todavía no entiendes y dominas los fundamentos de la exposición (¡básicamente todo lo que te he explicado hasta aquí!), entonces este apartado puede resultar algo confuso.

Pero si tienes claro los conceptos básicos de la exposición y buscas conseguir fotos con la mejor calidad posible (técnicamente claro, el aspecto artístico es otra cosa), el derecheo es sin duda una técnica que te va a resultar muy útil en determinadas situaciones.

Más adelante veremos cuáles.

En qué consiste el derecheo del histograma

La idea tras la técnica del derecheo es optimizar la exposición de tal forma que consigas una foto con la mejor calidad posible. O lo que es lo mismo, que el sensor capture la máxima información.

Dicho de otra forma, lo que buscas es conseguir una foto con el máximo detalle posible tanto en las sombras como en las luces.

En definitiva, se trata de exponer la foto para conseguir que el histograma esté desplazado lo máximo posible a la derecha (pero sin tocar el lado derecho).


Ejemplo de histograma utilizando la técnica del derecheo. Encontrarás la fotografía correspondiente a este histograma unos párrafos más abajo.

Recuerda que si el histograma toca la parte derecha significa que estás perdiendo información en algunos de los tonos más claros. Y no serás capaz de capturar detalle en ellos, se quedan quemados.

Muchos fotógrafos exponen la escena para obtener la imagen que buscan correctamente expuesta directamente en cámara, sin necesidad de revelado. Sin embargo, buscar la exposición óptima es una cuestión completamente diferente.

En la técnica del derecheo, en lugar de exponer la escena “correctamente”, la sobreexpones de tal forma que la foto quede lo más clara posible, pero sin reventar los blancos (porque no quieres perder información). De esta forma, consigues capturar mucho detalle en las sombras.


Nikon D4s | 85mm | f/2 | 1/640s | ISO 100 | 7000K

Para conseguirlo, tienes que incrementar la exposición, normalmente abriendo más el diafragma o usando una velocidad más lenta para así capturar más luz.

No te recomiendo (ni tiene sentido) derechear el histograma subiendo el ISO. Lo único que consigues es incrementar el grano (ruido) en la foto, contrarrestando los efectos positivos del derecheo.

Después, utilizando un programa de revelado (Lightroom en mi caso), sólo tienes que oscurecer la foto reduciendo la exposición hasta obtener el resultado que desees.

Echa un vistazo a estos dos histogramas (tomados de la foto que encabeza esta sección).


Nikon D4s | 85mm | f/2 | 1/1250, 1/640 | ISO 100 | 7000K

El primer histograma corresponde a la exposición “correcta” de la foto, la que estás buscando. Todo el conjunto tiene el nivel de luz adecuado.

En cambio, el segundo histograma corresponde a la exposición óptima obtenida utilizando la técnica del derecheo.

Durante el revelado, puedes oscurecer la foto para pasar del histograma derecheado (óptimo en cuanto a información capturada) al histograma que te dé la exposición que buscas tener en la foto.

El histograma a evitar

La regla de oro al buscar el derecheo del histograma es no sobreexponer demasiado. Debes evitar que el histograma toque el lado derecho.

Sí, debes capturar más luz de lo “normal” ¡pero sin pasarte!

Si te pasas, los blancos (o altas luces) de tu imagen quedan completamente blancos. Esto significa que no capturas ninguna información en esa parte de la imagen. Queda sin ningún detalle.

Además, ten en cuenta que recuperar detalle en los negros y las sombras durante el revelado es relativamente fácil. Sin embargo, es casi imposible recuperar información en los blancos reventados.

Esta es una de las principales razones por las que muchos fotógrafos prefieren no usar el derecheo, por miedo a reventar los blancos.

Así que evita por todos los medios que el lado derecho del histograma toque el lado derecho del diagrama. El siguiente histograma es un ejemplo a evitar a toda costa.


Nikon D4s | 85mm | f/2 | 1/640s | ISO 100 | 7000K
Claramente, te has pasado al sobreexponer la imagen. ¡El histograma se sale del cuadro!

“Vale Toni, pero ¿cómo consigo un buen derecheo?”

Enseguida te lo cuento.

Cómo exponer con la técnica del derecheo del histograma

Para poder utilizar la técnica del derecheo debes:

Dicho esto, existen varias formas de conseguir derechear el histograma sin reventar los blancos.

Te voy a explicar dos métodos, uno más sencillo y otro más avanzado (el que uso yo).

Método simple: Revisa el histograma

Haz una foto con el exposímetro centrado en el cero y analiza la parte derecha del histograma resultante.

Si el histograma no toca el lado derecho, realiza una segunda foto incrementando la exposición:

  • Si utilizas el modo Manual (M), utiliza una apertura mayor o una velocidad más lenta. Cambiar uno u otro parámetro depende de qué es esencial en la foto (la profundidad de campo o el movimiento).
  • Si utilizas uno de los modos de exposición semiautomáticos, usa el botón de compensación de la exposición (±EV).

Nikon D4s | 85mm | f/2 | 1/2500s | ISO 100 | 7000K
Este histograma no toca el lado derecho. Tienes margen para ir incrementando la exposición sin quemar los tonos más claros.

Sigue haciendo fotos incrementando la exposición hasta que el histograma te indique que los blancos se están reventando. Y quédate con la exposición que te dé un histograma lo más a la derecha posible pero sin tocar el lado derecho.


Este es el histograma que estabas buscando. Está a punto de tocar el borde derecho.

Además del histograma, puedes utilizar la opción “testigos intermitentes” de tu cámara.

Al seleccionar esta opción, las zonas de color blanco puro aparecen de forma intermitente en la pantalla de tu cámara. Verás que la cámara te muestra esas zonas alternando entre el blanco y otro color, dependiendo del modelo de tu cámara.

Aunque los testigos son más visuales que el histograma, también son más limitados. Muestran únicamente un valor: el blanco.

Este método funciona muy bien cuando estás haciendo fotos y no has calculado previamente el límite de sobreexposición de tu cámara.

Esto te lo enseño en el método avanzado.

Método avanzado: Compensa la exposición

En mi caso, prefiero utilizar este segundo método porque me permite tener más precisión y me ahorra mucho tiempo cuando estoy fuera fotografiando.

El método anterior no es del todo fiable. Por desgracia, el histograma de tu cámara no es tan preciso como parece. Las cámaras actuales no son capaces de enseñarte el histograma del archivo RAW, aunque dispares en RAW (cosa que deberías hacer siempre, tanto si quieres usar el derecheo como si no).

En realidad, tu cámara muestra el histograma de un archivo revelado en JPG a partir del RAW.

Esto implica que aunque tu cámara esté indicando que has llevado la exposición al límite, reventando una parte de los blancos (el histograma toca el lado derecho), todavía puede haber margen para recuperar esos blancos durante el revelado del RAW.

Del mismo modo, la opción “testigos intermitentes” tiene el mismo problema: su base para establecer la medida es el archivo revelado JPG, y no el RAW.

Si quieres más precisión, usa la siguiente alternativa.

En este método, tu objetivo es averiguar cuánto puedes sobreexponer la escena con respecto a lo que el exposímetro te indica como la exposición correcta (centrado en el cero), sin reventar los tonos más claros, es decir capturando detalle.

O lo que es lo mismo, debes calcular el límite de sobreexposición de tu cámara. Y para ello, vas a utilizar una hoja de papel de color blanco.

¡Vamos allá!

En casa, coge una hoja de papel de color blanco y ve a una habitación con buena iluminación. Tienes que ver la hoja de papel de un color blanco nuclear (ni apagado ni grisáceo).

Ahora selecciona el modo de disparo Manual (M) y el modo de medición puntual de la luz.

Apunta el punto de medición a la hoja en blanco y ajusta el valor de la apertura, la velocidad y el ISO para centrar el exposímetro en el cero.

Imagina que esto sucede cuando seleccionas f/2.8, 1/60s e ISO 800. A continuación, saca una foto de la hoja de papel blanca.

Como hemos visto en la sección 16, al centrar el exposímetro en el cero la hoja de color blanco queda de un color gris medio en la foto (gris que refleja solo el 18% de luz).

Pues bien, la idea es que saques fotos incrementando paulatinamente la exposición hasta que el histograma llegue casi a tocar el lado derecho y, al mismo tiempo, consigas que la hoja salga realmente de color blanco.

Para ello, simplemente utiliza una apertura mayor o usa una velocidad más lenta.

A continuación, revisa el exposímetro y quédate con el valor de sobreexposición que has tenido que utilizar para que la hoja aparezca de color blanco en la foto.

Este valor se llama límite de sobreexposición de la cámara. Normalmente suele estar comprendido entre +1,5EV y +3EV.

Imagina que en tu caso la exposición final es f/2.8, 1/13s e ISO 800. Entre 1/60s y 1/13s hay 2 pasos y ⅓ (1/60 → 1/30 → 1/15 son 2 pasos y entre 1/15 y 1/13 hay ⅓ de paso). Por lo que en este caso el límite de sobreexposición de la cámara sería de +2 ⅓ EV.


Nikon D4s | 70mm | f/2.8 | 1/60s | ISO 800 | 3400K

Nikon D4s | 70mm | f/2.8 | 1/13s | ISO 800 | 3400K

Imagina que el límite de sobreexposición en tu cámara es de +2 ⅓ EV. Para simplificarlo podemos suponer que es +2 EV, así será más fácil de utilizar.

Ahora sabes que midiendo la luz sobre el tono más claro de la escena (con medición puntual) y sobreexponiendo estos +2EV con respecto al exposímetro centrado en el cero, nunca vas a quemar la foto. Siempre vas a capturar detalle en el tono más claro.

¡Enhorabuena!

Ahora ya sabes derechear tus fotos.

Cuándo utilizar el derecheo

Las mejores situaciones para utilizar la técnica del derecheo del histograma son aquellas en las que la luz está relativamente controlada. También es importante que te permitan un cierto margen de error si no consigues lo que buscas a la primera.

En primer lugar, en escenas en las que tienes especial interés en crear una imagen de muy alta calidad y en las que la posibilidad de que se genere ruido es mínima.

La mayoría de las fotos de paisaje (de naturaleza y urbano), arquitectura, en estudio (donde eres tú quien controla la luz) y, algún tipo de retratos son la excusa perfecta para poner el derecheo en práctica.

En segundo lugar, en escenas en las que el contraste sea medio. El hecho de que exista esa amplitud entre las luces y las sombras confunde a la cámara haciendo que la medición sea complicada. Aquí el derecheo te facilita el conseguir una exposición muy ajustada para así evitar zonas quemadas o empastadas a la vez que minimizas el ruido.

Por ejemplo, imagina que estás en la playa fotografiando a un par de personas que van vestidas de blanco.

Es esencial que la ropa no salga quemada. Así es que una buena opción es medir la luz en la ropa de tus sujetos (la parte más luminosa de tu encuadre) y sobreexponer en función de la medición que obtengas. De esta forma, llevas el histograma al límite respetando las zonas claras, asegurándote de que tengan todo el detalle posible.

Por último, en escenas de alto contraste en las que hay un fuerte rango dinámico.

Por ejemplo, imagina que estás en un bosque en el que las sombras de los árboles y las partes del tronco que no ilumina el Sol son muy oscuras. Al mismo tiempo, los rayos que consiguen pasar a través de las copas son muy luminosos y aclaran demasiado la escena.

En este caso, la mejor opción es que sacrifiques parte del cielo y te concentres en las sombras para conseguir el máximo detalle en las cortezas de los árboles y el follaje del suelo. Mide la luz en uno de los troncos (la parte más sombría de tu encuadre) y sobreexpón en función de la medición que obtengas. De esta forma, llevas el histograma al límite respetando las zonas oscuras, asegurándote de que tengan todo el detalle posible.

Cuándo no utilizar el derecheo

En teoría, el derecheo funciona en cualquier situación porque siempre hay una exposición óptima para una imagen. Aquella que es tan clara como sea posible sin reventar los blancos.

Pero si nos paramos a reflexionar, esto no es del todo cierto en la práctica.

¿Cuándo no lo es?

Cuando la escena no te permite usar tu ISO base

Esto sucede cuando para obtener la exposición que deseas te ves obligado a subir el ISO.

Esto sucede en:

  • Fotografía nocturna.
  • Fotografía de interior sin trípode y sin flash.
  • Fotografía de conciertos.

Por ejemplo, imagina que hace mucho viento y quieres fotografiar un paisaje con rocas de color oscuro y árboles.

La escena parece perfecta para aplicar el derecheo y así capturar detalle en las zonas más oscuras. Pero no lo es porque si intentas incrementar la exposición con una velocidad más lenta, el viento provocará que los árboles queden borrosos a causa del movimiento provocado por el viento.

Por otro lado, si abres el diafragma, capturarás una menor profundidad de campo, y al fotografiar un paisaje, buscas la máxima profundidad de campo posible.

Por lo tanto, para incrementar la exposición, y así aplicar efectivamente el derecheo, tendrías que subir el ISO.

El problema es que derechear jugando con el ISO no tiene sentido porque, al oscurecer la foto durante el revelado, aparecerá ruido. Y esto contrarresta los efectos positivos del derecheo.

Así que solo incrementa el ISO si es necesario para obtener una exposición correcta.

Cuando puedes perder la foto

El derecheo es difícil de poner en práctica si no tienes tiempo para hacer la foto que quieres.

Por ejemplo, los fotógrafos de fauna o de boda prefieren no perder la foto, y utilizar una exposición más segura y rápida.

Es decir, una exposición que, aunque sea más oscura, tenga un menor riesgo de tener zonas con blancos reventados. Algunos fotógrafos llaman esta técnica izquierdeo (exposing to the left o ETTL en inglés).

En este caso, aunque sería estupendo tener el máximo detalle posible, es mejor no perder la foto.

Cuando disparas en JPG

Finalmente, si disparas habitualmente en JPG (algo que deberías dejar de hacer YA ¿no te lo había dicho? :P), el derecheo no tiene ningún sentido. Revelar un JPG oscureciéndolo puede corromper los colores.

Además, un archivo JPG contiene muy poca información comparado con un archivo RAW. Son archivos de 8 bits. No tiene sentido usar una técnica como el derecheo en un formato de imagen con tantas limitaciones.

Por qué no centrar el exposímetro, sin derechear el histograma

La respuesta evidente es: porque pierdes información. El sensor capta menos información en las sombras.

Y si pierdes información, no eres capaz de sacar detalle en los tonos oscuros.

“Sí Toni, lo entiendo, pero ¿por qué pierdo información en las sombras?”

Ah, amigo, buena pregunta.

La respuesta está en el sensor.

¡Aviso!

A partir de aquí, todos los friquis de la fotografía estáis invitados a seguir leyendo. Pero si no te consideras lo suficientemente friqui, puedes ir a la siguiente sección: “Cómo exponer”.

¡Al lío!

¿Por qué el sensor capta menos información en las sombras?

Pues porque el sensor capta luz de forma lineal.

Como te expliqué en la sección 16, tus ojos responden a la luz de manera no lineal, de forma logarítmica, teniendo mucha más sensibilidad en la sombras que en las luces. Pero los sensores de las cámaras responden de una manera lineal a ésta. Cada fotositio se carga con información de manera proporcional a la cantidad de luz que recibe.

Esto quiere decir que si la cámara te enseñara la imagen tal y como la captura el sensor, te darías cuenta de que no se parece a la escena que están viendo tus ojos.

Profundicemos... Veamos cómo capta la información la cámara.

Imagina que una cámara tiene una rango dinámico de 6 pasos. Es decir, que hay 6 pasos de luz entre el tono más oscuro y el más claro que puede capturar con detalle en una misma foto.

Supón también que la cámara tiene 12 bits de información por cada canal RGB (red, green, blue tal y como vimos en la sección 10).

El número de valores diferentes que puede guardar la cámara para cada canal depende del número de bits que tenga:

  • Con 1 bit, puede representar 2 valores diferentes (21): 0 y 1.
  • Con 2 bits, 4 valores (22): 00, 01, 10, 11.
  • Con 3 bits, 8 valores (23): 000, 001, 010, 011, 100, 101, 110, 111.

¿Has detectado el patrón? El número de valores diferentes es 2 elevado al número de bits. Con n bits, podrías representar 2n valores diferentes.

Así, en este caso, cada canal puede guardar 4096 (es decir 212) valores diferentes, siendo el valor 0 el tono más oscuro (negro) y el 4095 el valor del tono más claro (blanco).

Lo normal sería suponer que al tener 4096 valores y 6 pasos, la cámara dedica 682 valores (4096/6) para capturar con detalle los tonos de cada paso de luz.

Pero no, no es así.

Realmente, de los 4096 valores, la mitad se dedican al paso más claro.

Esto es así porque el sensor de imagen CCD o CMOS con el que está construido el sensor de tu cámara responde a la luz de manera lineal. En cambio, la cantidad de luz capturada en cada paso varía de forma exponencial. Cada paso de luz captura el doble de luz que el anterior.

Por lo tanto, un sensor totalmente cargado muestra un color blanco, guardando los 4096 valores.

Al exponer un paso menos (-1EV) el sensor sólo captura la mitad de luz y, al tener una respuesta lineal, conserva la mitad de valores: 2048.

Por eso, el paso más claro conserva 2048 valores. Los otros valores se reparten entre los demás pasos.

Si sigues exponiendo un paso menos, el sensor vuelve a capturar la mitad de luz, dividiendo por dos los valores guardados, lo que nos da un total de 1024.

Como ves, por cada paso de luz que disminuyes, el sensor sólo conserva la mitad de valores que el paso anterior. El paso más claro tiene 2048 valores diferentes, el siguiente 1024, el tercero 512 y así sucesivamente hasta llegar a 64 para el tono más oscuro.

Gráficamente, cuánto más claro es el paso, más información conserva el sensor para representarlo.

En el dibujo anterior puedes observar que hay muchos valores para codificar la zona de altas luces, zona donde las personas no tenemos mucha sensibilidad para diferenciar tonos. En cambio se dedican menos valores en las zonas oscuras, zona en que sí tenemos capacidad de diferenciar tonos. Esto se debe a la naturaleza lineal que tienen los sensores de las cámaras.

Pero tú ves la escena (captas la luz) de forma logarítmica y no de forma lineal.

Así, para que la imagen que te enseña la cámara se parezca a lo que ven tus ojos, la cámara aplica una curva gamma a la imagen.

Esta curva estira los tonos de las áreas oscuras y comprime los tonos de las áreas claras, distribuyendo los tonos de una manera más parecida a lo que perciben tus ojos.

Veamos la diferencia en esta simulación.

La parte de la izquierda muestra cómo se vería una foto mostrando lo que captura el sensor y a la de la derecha cómo se vería corregida con una curva gamma, adaptándolo a lo que tus ojos ven. Se observa perfectamente que la parte de las sombras tiene mucha más detalle al aplicar la curva.

El problema es que aplicando la curva gamma a la imagen, se corrige la distribución de los tonos, pero la cantidad de valores (o información) para cada tono sigue siendo la misma. Por lo que se tendrá muchísimo más detalle y diferentes tonalidades en las luces que en las sombras.

A esto le tenemos que sumar el ruido.

Los fotositios del sensor al capturar la luz, generan ruido que se suma a la señal. Esto es debido sobretodo a calentamiento del sensor o imperfecciones en la electrónica. Este ruido es más o menos constante, por lo que cuanta más luz se obtenga (más número de fotones), más grande será la relación señal/ruido, haciendo que el ruido sea menos visible.

En cambio, si se obtienen pocos fotones, la relación señal/ruido será muy baja, por lo que el ruido será muy visible.

Esto produce inevitablemente que aparezca ruido en la imagen en las zonas más oscuras debido a la poca información que la cámara ha capturado con respecto a los tonos más claros.

La conclusión a la que quiero llegar es que la cámara obtiene menos información y con un ruido más visible en las sombras que en las luces.

Por eso, en la medida que sea posible, utiliza la parte derecha del histograma. Así consigues una fotografía con la máxima información posible tanto en las sombras como en las luces y reduciendo el nivel de ruido. Pero siempre evitando quemar los blancos.

Luego, en la edición puedes reducir la exposición hasta llegar a la que consideres “correcta”. Todo ello sin generar ruido, ya que vas a utilizar toda la información original.

18Cómo exponer paso a paso

Cada situación fotográfica o tipo de fotografía requiere su propio método de exposición. No es lo mismo exponer para realizar una foto de la Vía Láctea, que exponer para un retrato o una fotografía de fauna salvaje.

Así que lo más inteligente es que te enseñe cómo hay que exponer en cada caso. Por eso, en la sección 24, encontrarás multitud de ejemplos explicados paso a paso. Te recomiendo que los estudies bien y los practiques.

Pero antes de estudiar casos concretos, me gustaría que tuvieras una visión más general de cómo exponer. Para ello, quiero presentarte un flujo lógico de decisiones que deberás tomar cuando expongas tus fotos.

Las decisiones que debes tomar

No se trata de nada nuevo. Es el mismo flujo lógico que he ido utilizando a lo largo del artículo y que, muy esquemáticamente, se puede resumir en los siguientes pasos:

  • Decide la foto que quieres hacer, analiza las condiciones de luz y las limitaciones de la escena (sección 4). La foto que tienes en mente (el efecto deseado) condiciona algunos valores del triángulo de exposición así como el modo de exposición, el modo de medición de la luz, si vas a compensar o no la exposición, dónde enfocar, etc. Todo empieza por la idea.
  • Determina el valor de la apertura y/o velocidad y/o ISO que te dé el aspecto creativo que buscas: profundidad de campo, movimiento o no, efecto estrella de los puntos de luz, etc. (sección 4).
  • Elige el modo de exposición que más te convenga (sección 13): Prioridad a la Apertura (A o Av), Prioridad a la Velocidad de obturación o Tiempo de exposición (S o Tv), Manual (M), etc.
  • Establece el modo de medición de la luz que más te convenga (sección 12): puntual, matricial, etc.
  • Mide la luz dónde te interese. Normalmente será en el llamado tono clave. Te lo explico todo en esta sección.
  • Usa el exposímetro para ajustar los valores de apertura y/o velocidad y/o ISO que te dé la exposición que deseas.
  • Compensa la exposición si es necesario (sección 14). O utiliza la técnica del derecheo del histograma si lo deseas (sección 17).
  • Enfoca, encuadra y dispara.
  • Comprueba que has conseguido capturar el efecto deseado (profundidad de campo, movimiento, etc.) y la exposición deseada (revisa el histograma como te explico en la sección 10). En caso contrario, ajusta la apertura y/o el velocidad y/o el ISO en consecuencia.
  • Si el rango dinámico de la escena supera al de la cámara utiliza filtros (sección 22) o la técnica del horquillado (sección 23).

En algunas situaciones podrás saltarte alguno de estos pasos. Por ejemplo, cuando estés fotografiando la Vía Láctea, no tendrás que medir la luz (es de noche). Así que olvídate de los modos de medición y del tono clave.

En este caso, simplemente selecciona el modo de exposición Manual (M) y fija los valores del triángulo de exposición que te permiten obtener la foto que buscas:

  • Buscas que las estrellas sean puntos, así que fija el máximo tiempo de exposición que te permita evitar los rastros de estrellas (con la regla NPF o la regla de los 500).
  • La idea es capturar el máximo número de estrellas y lo más brillantes posibles, así que fija la máxima apertura (f/2.8 o lo que te permita tu objetivo) para capturar la máxima luz dentro de la velocidad establecida .
  • Para compensar la exposición y a la vez capturar más estrellas, sube el ISO todo lo que puedas dentro de los límites en los que tu cámara pueda hacer una foto sin demasiado ruido (1600, 3200, 6400, etc.).
  • Haz una foto de prueba y ajusta los valores del triángulo de exposición revisando el histograma.

¿Quieres aprender a exponer tus fotografías?

Empecemos por el principio.

Decide la foto que quieres hacer

Tu idea de la foto que quieres hacer lo es todo.

Es lo que determina los valores de la apertura, velocidad e ISO que necesitas para conseguir ambas cosas, transmitir el mensaje que quieres y la exposición que buscas.

Para conseguir tu foto, y antes de ponerte a exponer, debes dominar cómo utilizar la apertura, la velocidad de obturación y el ISO para producir los efectos deseados (sección 4):

  • Jugar con la profundidad de campo:
    • Poca profundidad de campo: utiliza aperturas abiertas (f1.4, f/2.8, f/4, etc.).
    • Incrementar la profundidad de campo: utiliza aperturas cerradas (f/8, f/11, f/16).
    • Maximizar la profundidad de campo cuando utilices focales largas (70-500mm): utiliza aperturas cerradas (f/8, f/11, f/16) y enfoca alrededor de un tercio dentro del encuadre (o de la escena) empezando por la parte inferior.
    • Maximizar la profundidad de campo cuando utilices focales cortas (10-35mm): independientemente de la apertura que utilices, enfoca a la distancia hiperfocal.
  • Congelar el movimiento: velocidad rápida.
    • Ave en vuelo: 1/800s - 1/2000s.
    • Persona andando: mínimo 1/125s.
    • Deportes (fútbol, etc.): 1/500s - 1/2000s.
    • Coche a 50 km/h: 1/1000s - 1/2000s.
    • Coche en carrera: 1/1000s - 1/8000s.
    • Barrido vehículos rápidos: 1/250s.
    • Barrido ciclistas en bicicleta de montaña: 1/60s.
    • Barrido ciclistas en bicicleta de carretera: 1/30s.
    • Barrido corredores o animales en movimiento: 1/15s.
    • Evitar rastros de estrellas: utiliza la regla NPF o la regla de los 500 o utiliza la calculadora de estrellas como puntos de PhotoPills.
    • Evitar rastro de Luna: 1s máximo.
  • Enseñar el movimiento: velocidad lenta (necesitas trípode).
    • Efecto seda en una cascada: 1s.
    • Efecto seda en el mar: 1s.
    • Enseñar un poco de movimiento en personas, coches lentos: 1/15s.
    • Agua en movimiento lento: 1/2s.
    • Agua en movimiento rápido: 1/8s.
    • Personas andando: 1/4s.
    • Rastros de estrellas cortos: 1min - 10min.
      Rastros de estrellas largos: 30min - 4h.
  • Efecto estrella en puntos de luz: aperturas cerradas (f/8, f/11, f/16).
  • Capturar estrellas, muy brillantes: aperturas abiertas (f/2.8, f/4), ISOs altos (1600-6400).
  • Capturar meteoritos, muy brillantes: aperturas abiertas (f/2.8, f/4), ISOs altos (1600-6400).

Una vez hayas decidido el efecto y el valor de la apertura y/o la velocidad y/o el ISO para lograrlo, podrás empezar a pensar en cómo exponer la foto.

La siguiente pregunta lógica es: ¿qué modo de exposición debes utilizar?

Elige el modo de exposición

No todos los modos de exposición te permiten capturar la foto que quieres. A continuación te indico para qué utilizo cada modo de exposición:

  • Prioridad a la Apertura (A o Av):
    • Cuando quiero dar énfasis a la profundidad de campo.
    • Y cuando la escena no me permite tener mucho tiempo para fotografiarla.
  • Prioridad a la Velocidad de obturación o Tiempo de exposición (S o Tv):
    • Cuando quiero capturar el movimiento.
    • Y cuando la escena no me permite tener mucho tiempo para fotografiarla.
  • Manual (M): Es el modo que utilizo cuando tengo tiempo para capturar la escena. Me permite un mayor control del resultado final. 

Elige el modo de medición de la luz

La forma en que la luz se distribuye en la escena junto con la idea de foto que tienes determinan el modo de medición de la luz que necesitas:

  • Medición matricial (o evaluativa): Es ideal para escenas de muy poco contraste (tonalidades parecidas), ya que la media de intensidades calculada no se aleja mucho de las diferentes intensidades o tonos que hay en la escena.
  • Medición ponderada al centro: Es útil cuando quieres fotografiar un sujeto que tiene un alto contraste con respecto al fondo porque te permite medir la luz de ese sujeto en concreto.
  • Medición puntual: Es perfecta para escenas de alto contraste o escenas donde tu sujeto es mucho más oscuro o claro que el resto de la escena.
  • Y en algunos casos, la medición parcial: Este modo de medición funciona igual que el puntual, pero con un círculo mayor. Así que tiene la misma utilidad que la puntual, sólo que la lectura se realizará sobre una mayor superficie de la escena.

Dónde debes medir la luz: el tono clave

Para exponer una fotografía debes elegir dónde medir la luz para conseguir la foto que buscas.

Ese punto es el llamado tono clave de la escena.

“¿Qué es el tono clave Toni?”

Es el tono de la escena donde mides la luz para conseguir la foto que buscas. Según la foto que tengas en mente, debes medir un tono u otro.

A veces, te interesa medir el tono de tu sujeto para que éste quede perfectamente expuesto. Otras veces, mides el tono más claro de la escena para capturar el máximo detalle tanto en las luces como en las sombras.

Todo depende del resultado que busques.

Veamos algunos ejemplos.

Escena con poco contraste

En una escena con poco contraste las sombras no son demasiado oscuras y las luces no tienen un brillo excesivo. En este caso, el tono clave es el tono de tu sujeto.

Puesto que va a ser el protagonista de tu imagen y no hay ningún otro factor en la escena que vaya a ser determinante en la toma, lo mejor es que realices la medición de la luz en tu sujeto (en modo puntual) y expongas de acuerdo a ello.


Olympus OM-D E-M1 | 60mm macro | f/3.2 | 1/60s | ISO 200 | 7100K
Escena oscura con alguna zona brillante

En este caso puede resultar interesante medir la luz en el tono más claro (con medición puntual) y utilizar la técnica del derecheo del histograma para evitar, o al menos reducir, el ruido que pueda aparecer en las sombras durante el revelado.

Ten en cuenta que las sombras ocupan un área predominante dentro de la escena por lo que el riesgo de que aparezca ruido es considerable.

Para poner en práctica el derecheo debes olvidarte de exponer la escena “correctamente”. En su lugar, tienes que exponer la escena de tal forma que sea lo más clara posible sin reventar los blancos (evita perder información). Después, en el revelado, sólo tienes que oscurecer la foto para que quede como quieras.

¿Cómo se hace?

En la sección 17 encontrarás una explicación con todo lujo de detalles sobre cómo utilizar la técnica del derecheo.


Olympus OM-D E-M1 | 300mm | f/4 | 1/100s | ISO 200 | 6550K
Escena brillante con alguna zona negra

El problema de una escena en la que predominan las luces altas es que el fotómetro de la cámara puede malinterpretar la luz. Al percibir un brillo excesivo, la cámara sucumbe a la tentación de oscurecer la escena y te encuentras con una foto subexpuesta.

En una situación como esta, lo mejor para obtener una exposición adecuada (sacar los colores naturales de la escena), es medir la luz en una tarjeta gris al 18%. Consulta la sección 16 para aprender cómo utilizar esta tarjeta.

O bien, puedes medir la exposición en una de las zonas más oscuras de la escena y, posteriormente, usar la función de compensación de exposición (±EV) para ajustar el resultado final.


Nikon D4s | 85mm | f/2.8 | 1/500s | ISO 100 | 5650K
Escena de alto contraste

Recordarás que en la sección 9 te expliqué que el rango dinámico en la escena no siempre coincide con la de la cámara. Por desgracia, te encontrarás con muchas situaciones en las que el rango dinámico de la escena es superior a la capacidad del sensor de tu cámara.

Dicho de otra forma, en una escena de alto contraste, las sombras son muy oscuras y las luces son muy claras. Y tu cámara es incapaz de sacar detalle en ambas zonas en una sola exposición.

Por si fuera poco (¡ya deberías saber a estas alturas que la fotografía está llena de retos!) la cámara a veces tampoco capta correctamente el brillo de la escena. Lo habitual es que no puedas ajustar el rango dinámico a todos los tonos que contiene tu escena.

Una de las soluciones consiste en determinar correctamente el tono clave de la escena y medir su luz.

Por ejemplo, supón que quieres captar un atardecer en la costa. El Sol se está poniendo pero aún sigue por encima del horizonte.

Como elementos adicionales en tu escena están el cielo, el mar y las rocas. Por lo tanto, el sujeto principal es el Sol, que es quién marca el tono clave.

A estas alturas, ya te habrás dado cuenta de que el rango dinámico de la escena es excesivamente alto y tu cámara no va a ser capaz de captarlo en su totalidad.

¿Qué pasa entonces con la exposición? ¿Cómo puedes conseguir la foto?

La exposición vendrá definida por el sujeto. Ya lo tienes identificado (el Sol en el ejemplo anterior) por lo que no tienes más que exponer en función de su tono y listo.

El tono del Sol es el tono clave de tu escena en este caso.

Por lo tanto, la foto que obtendrás es una clave baja de la puesta de Sol.


Nikon D4s | 85mm | f/1.4 | 13s | ISO 200 | 8100K

Si no quieres capturar una clave baja de la puesta de Sol, deberás recurrir a los filtros (sección 22) o a la técnica del horquillado (sección 23).

¡Genial! ¡Vamos avanzando!

Una vez tienes claro el valor de los elementos del triángulo de exposición que te permiten capturar el efecto deseado, el modo de exposición y el modo de medición que tienes que usar y dónde vas a medir la luz... es hora de empezar a exponer la foto.

A continuación, te voy explicar cómo exponer con los diferentes modos de exposición.

Cómo exponer con el modo de exposición Prioridad a la Apertura (A o Av)

Cuando utilizas el modo de Prioridad a la Apertura (A o Av), debes elegir el valor de la apertura que te proporcione el nivel deseado de profundidad de campo.

Después, dependiendo del ISO que utilices, la cámara calcula la velocidad de obturación para que el exposímetro esté centrado en el cero.

Recordarás, tal y como vimos en la sección 4, que dependiendo de la apertura del diafragma que elijas, la profundidad de campo variará:

  • Una apertura grande te permite tener una profundidad campo pequeña (dejas entrar más luz). Sólo una zona de la imagen estará enfocada.
  • Una apertura pequeña te permite tener una mayor profundidad campo (dejas entrar menos luz). Una gran parte de la imagen estará enfocada.

Por lo tanto, para exponer la foto, debes establecer el valor del ISO (selección del ISO en manual o en modo automático fijando previamente un intervalo) y dejar que la cámara elija el correspondiente valor de la velocidad.

Si utilizas ISOs bajos, tienes menos ruido en la imagen, y la cámara utiliza velocidades lentas (posibilidad de enseñar movimiento). En cambio, si utilizas ISOs grandes, el ruido aumenta y la velocidad es más rápida (posibilidad de congelar movimiento).

Como siempre, el resultado que busques determina los valores que te conviene utilizar.

Veamos cómo tienes que exponer, paso a paso.

  1. Selecciona el modo de exposición de Prioridad a la Apertura (A o Av).
  2. Ajusta la apertura conforme a la profundidad de campo que quieres conseguir. Haz varias pruebas. Una apertura mayor produce una profundidad de campo menor. Una apertura menor produce una profundidad de campo mayor.
  3. Con el ISO en manual, selecciona el ISO base de tu cámara para evitar que aparezca ruido en la imagen. O, si tu cámara te lo permite, puedes seleccionar el ISO automático estableciendo una horquilla (por ejemplo 100-1600). En este caso, el límite inferior es el ISO base de tu cámara y el límite superior es el valor de ISO a partir del cual el ruido que genera tu cámara es inaceptable (sección 5).
  4. Selecciona el modo de medición de la luz que te interesa. Yo normalmente utilizo el modo puntual porque me permite tener más control sobre el resultado final.
  5. Mide la luz en el tono clave (el más claro, tu sujeto, etc.).
  6. Enfoca y dispara. La cámara elige la velocidad para que la foto quede expuesta correctamente de acuerdo con el exposímetro (centrado en el cero).
  7. Una vez hecha la foto, revisa el resultado en la pantalla LCD de tu cámara para comprobar el nivel de profundidad de campo capturado. También comprueba si has conseguido congelar o no el movimiento de la escena (si lo hay).
  8. Al mismo tiempo, consulta el histograma para ver cómo han quedado distribuidos los tonos claros y oscuros en tu fotografía.
  9. Si no has conseguido la foto que buscas, prueba a variar la apertura para ajustar la profundidad de campo o a incrementar el ISO para que la cámara aumente la velocidad (si lo que buscas es congelar el movimiento).
  10. También puedes compensar la exposición. Recuerda que los valores positivos aclaran la foto y los negativos la oscurecen.

Cómo exponer con el modo de exposición Prioridad a la Velocidad (S o Tv)

Cuando utilizas el modo de Prioridad a la Velocidad (o tiempo de exposición), debes elegir la velocidad de obturación (el tiempo de exposición) que te permita producir el efecto de movimiento deseado (congelar o no movimiento).

Después, dependiendo del ISO que utilices, la cámara calcula la apertura necesaria para que el exposímetro esté centrado en el cero.

Recordarás, tal y como vimos en la sección 4, que dependiendo de la velocidad de obturación que elijas, reflejarás el movimiento de una forma u otra:

  • Las velocidades altas (tiempos de exposición cortos) te permiten congelar el movimiento que se esté produciendo en la escena. Por ejemplo, capturar un ave en pleno vuelo.
  • Las velocidades lentas (tiempos de exposición largos) te permiten enseñar el movimiento. Por ejemplo, consiguiendo el sujeto borroso o el efecto seda del agua en movimiento.

Por lo tanto, para exponer la foto, debes establecer el valor del ISO (selección del ISO en manual o en modo automático fijando previamente un intervalo como te expliqué en la sección 5) y dejar que la cámara elija el correspondiente valor la apertura.

Si utilizas ISOs bajos, tienes menos ruido en la imagen, y la cámara utiliza aperturas mayores (posibilidad de una menor profundidad de campo). En cambio, si utilizas ISOs altos, el ruido aumenta y la apertura utilizada es menor (posibilidad de una mayor profundidad de campo).

Una vez más, el resultado que busques capturar en la foto determina los valores que te conviene utilizar.

Veamos cómo tienes que exponer, paso a paso.

  1. Selecciona el modo de exposición de Prioridad a la Velocidad (S o Tv).
  2. Ajusta la velocidad de obturación en función de cómo quieras reflejar el movimiento que se produce en la escena. Haz varias pruebas. Una velocidad menor enseña el movimiento (sujeto borroso, efecto seda en el agua). Una velocidad mayor congela el movimiento (ave en vuelo, corredor).
  3. Con el ISO en manual, selecciona el ISO base de tu cámara para evitar que aparezca ruido en la imagen. O, si tu cámara te lo permite, puedes seleccionar el ISO automático estableciendo una horquilla, por ejemplo 100-1600 (sección 5). En este caso, el límite inferior es el ISO base de tu cámara y el límite superior es el valor de ISO a partir del cual el ruido que genera tu cámara es inaceptable.
  4. Selecciona el modo de medición de la luz que te interese. Yo normalmente utilizo el modo puntual porque me permite tener más control sobre el resultado final.
  5. Mide la luz en el tono clave (el más claro, tu sujeto, etc.).
  6. Enfoca y dispara. La cámara elige la apertura de tal forma que la foto queda expuesta correctamente de acuerdo con el exposímetro (centrado en el cero).
  7. Una vez hecha la foto, revisa el resultado en la pantalla LCD de tu cámara para comprobar que el movimiento aparece como deseas y si has conseguido suficiente profundidad de campo o no.
  8. Al mismo tiempo, consulta el histograma para ver cómo han quedado distribuidos los tonos claros y oscuros en tu fotografía.
  9. Si no has conseguido la foto que buscas, prueba a variar la velocidad para ajustar cómo aparece el movimiento en la imagen o a incrementar el ISO para que la cámara reduzca la apertura (si lo que buscas es conseguir una mayor profundidad de campo).
  10. También puedes compensar la exposición. Recuerda que los valores positivos aclaran la foto y los negativos la oscurecen.

Cómo exponer con el modo de exposición Manual (M)

El modo Manual (M) te permite elegir los valores de la apertura, la velocidad y el ISO para ejercer un control total tanto de la exposición de tus fotos como del aspecto creativo.

¿Cómo se expone en manual?

Como siempre, primero debes decidir lo que quieres conseguir (sección 4).

¿Una determinada profundidad de campo? ¿Enseñar el movimiento de una forma en concreto (congelándolo o no)?

Quieres conseguir una profundidad de campo concreta

En este caso, el primer parámetro que debes fijar es el valor de la apertura que te dé la profundidad de campo que buscas.

Los pasos a seguir para exponer la foto son:

  1. Selecciona el modo de exposición Manual (M).
  2. Ajusta la apertura conforme a la profundidad de campo que quieres conseguir. Haz varias pruebas. Una apertura mayor produce una profundidad de campo menor. Una apertura menor produce una profundidad de campo mayor.
  3. Establece el ISO más bajo posible. Es decir, el ISO base de la cámara (generalmente ISO 100 o 200). También podrías usar un el ISO automático limitándolo a un intervalo (sección 5).
  4. Selecciona el modo de medición de la luz que te interesa. Yo normalmente utilizo el modo puntual porque me permite tener más control sobre el resultado final.
  5. Mide la luz en el tono clave (el más claro, tu sujeto, etc.).
  6. Selecciona la velocidad de obturación que te permita centrar el indicador del exposímetro en el cero.
  7. Enfoca y dispara.
  8. Una vez hecha la foto, revisa el resultado en la pantalla LCD de tu cámara para comprobar el nivel de profundidad de campo capturado. Y, si lo hay, ver cómo aparece el movimiento en la escena (congelado o no).
  9. Al mismo tiempo, consulta el histograma para ver cómo han quedado distribuidos los tonos claros y oscuros en tu fotografía.
  10. Si el nivel de profundidad de campo capturado no te convence, ajusta la apertura en consecuencia. Vuelve a repetir los pasos anteriores para centrar el exposímetro en el cero.
  11. Si la velocidad es demasiado lenta (no te gusta cómo aparece el movimiento en la foto), redúcelo subiendo el ISO (siempre controlando el ruido) o utilizar una apertura mayor (si no te importa tener una profundidad de campo menor).
  12. Si la velocidad es demasiado rápida (no quieres congelar el movimiento), auméntalo usando una apertura menor (si no te importa tener una mayor profundidad de campo). Si quieres mantener la profundidad de campo, usa un filtro de densidad neutra (ND) para disminuir la luz que entra en el objetivo.
  13. Si usas un filtro de densidad neutra (ND), enfoca primero y luego coloca el filtro delante del objetivo. Como te explicaré en la sección 22, estos filtros son muy opacos y, dependiendo, de su opacidad, puede que la cámara no sea capaz de enfocar al no recibir la suficiente luz.
  14. Si la fotografía ha quedado subexpuesta (foto más oscura de lo que buscabas), necesitas que llegue más luz al sensor: reduce la velocidad (vigilando el movimiento) y/o sube el ISO (controlando el ruido). En última instancia y si no queda más remedio, abre el diafragma (reduciendo la profundidad de campo).
  15. Si la fotografía ha quedado sobreexpuesta (foto más clara de lo que buscabas), necesitas que llegue menos luz al sensor: incrementa la velocidad. También puedes utilizar un filtro de densidad neutra (ND). Si no te importa que en la imagen haya una mayor profundidad de campo, cierra el diafragma (menor apertura).
Quieres congelar el movimiento o dejar algunas partes borrosas

En este caso, como deseas que el movimiento aparezca de una forma u otra en la foto (congelado o no), el primer parámetro que debes fijar es el valor de la velocidad de obturación que te permita conseguir el efecto deseado.

¿No sabes qué velocidad utilizar?

Consulta la tabla de la sección 4 en la que aparecen la velocidades de obturación que necesitas para conseguir el efecto deseado. También los encontrarás al inicio de esta sección.

Los pasos a seguir para exponer la foto son:

  1. Selecciona el modo de exposición Manual (M).
  2. Ajusta la velocidad que te permita conseguir el efecto deseado en cuanto al movimiento que se produce en la escena. Haz varias pruebas. Una velocidad lenta muestra el movimiento (sujeto borroso, efecto seda en el agua). Una velocidad rápida congela el movimiento (ave en vuelo, corredor, etc.).
  3. Establece el ISO más bajo posible. Es decir, el ISO base de la cámara (generalmente ISO 100 o 200). También podrías usar un el ISO automático limitándolo a un intervalo (sección 5).
  4. Selecciona el modo de medición de la luz que te interese. Yo normalmente utilizo el modo puntual porque me permite tener más control sobre el resultado final.
  5. Mide la luz en el tono clave (el más claro, tu sujeto, etc.).
  6. Selecciona la apertura que te permita centrar el indicador del exposímetro en el cero.
  7. Enfoca y dispara.
  8. Una vez hecha la foto, revisa el resultado en la pantalla LCD de tu cámara para comprobar cómo aparece el movimiento en la escena (congelado o no) y el nivel de profundidad de campo capturado.
  9. Al mismo tiempo, consulta el histograma para ver cómo han quedado distribuidos los tonos claros y oscuros en tu fotografía.
  10. Si la forma en que aparece el movimiento en la foto no te satisface, ajusta la velocidad en consecuencia. Vuelve a repetir los pasos anteriores para centrar el exposímetro en el cero.
  11. Si la profundidad de campo es demasiado pequeña, auméntala utilizando una apertura menor. Te verás obligado a subir el ISO (siempre controlando el ruido) para mantener la exposición.
  12. Si la profundidad de campo es demasiado grande, selecciona una apertura mayor para reducirla. O utiliza un filtro de densidad neutra (ND) para disminuir la luz que entra en el objetivo.
  13. Si usas un filtro de densidad neutra (ND), enfoca primero y luego coloca el filtro delante del objetivo. Como te explicaré en la sección 22, estos filtros son muy opacos y, dependiendo de su opacidad, puede que la cámara no sea capaz de enfocar al no recibir la suficiente luz.
  14. Si la fotografía ha quedado subexpuesta (foto más oscura de lo que buscabas), necesitas que llegue más luz al sensor: incrementa la apertura (vigilando la profundidad de campo) y/o sube el ISO (vigilando el ruido). En última instancia y si no queda más remedio, usa una velocidad menor (posiblemente renunciando a congelar el movimiento).
  15. Si la fotografía ha quedado sobreexpuesta (foto más clara de lo que buscabas), necesitas que llegue menos luz al sensor: utiliza una apertura menor. También puedes utilizar un filtro de densidad neutra (ND). Finalmente, si no te importa que el movimiento aparezca congelado en la foto, usa una velocidad mayor.

Hasta el momento, te has apoyado en el exposímetro de la cámara para exponer las fotografías. Y cuando ha sido necesario, lo has calibrado con una tarjeta gris al 18%.

Pero ¿qué pasa si tu cámara no tiene exposímetro o éste no funciona bien como sucede cuando utilizas un objetivo manual?

Las respuestas están en las siguiente sección. :P

19Cómo exponer sin exposímetro: las reglas “Sunny f/16” y “Looney f/11”

Imagina que tu cámara no dispone de exposímetro (no tiene fotómetro). O que, estás utilizando un objetivo manual que no permite el correcto funcionamiento del fotómetro.

¡Qué no cunda el pánico!

En según qué situaciones, puedes utilizar unas reglas muy sencillas que te permiten exponer correctamente muy rápidamente, sin tener que pasarte mucho tiempo ajustando la exposición a ciegas usando el “prueba y error”.

Cómo exponer correctamente en un día soleado

La denominada regla “Sunny f/16” te permite exponer tus fotografías cuando el día es soleado.

Esta regla establece que:

“En un día soleado, si tu sujeto recibe la de luz de cara, puedes utilizar una apertura de f/16, fijar el ISO que desees (por ejemplo el base) y establecer como velocidad el valor que resulta de dividir 1 por el ISO configurado (1/ISO)”.

Por lo tanto, si estás en exteriores fotografiando durante un día soleado y tienes la cámara configurada a ISO 100, usa una apertura de f/16 y la velocidad más cercana a 1/100s que te permita la cámara.

¿Y qué pasa si tienes la cámara configurada a ISO 200?

Pues que debes utilizar una apertura de f/16 y una velocidad de 1/200s.

Ten en cuenta que una apertura de f/16 produce una gran profundidad de campo. Por lo tanto, si quieres reducirla, no tienes más que utilizar una apertura menor y aplicar la ley de reciprocidad para calcular los otros dos parámetros del triángulo de exposición (velocidad e ISO).

Del mismo modo, si lo que quieres es utilizar una velocidad concreta para capturar el movimiento de una forma determinada (congelar o no ese movimiento), utiliza también la ley de reciprocidad para cambiar los otros dos parámetros (apertura e ISO) y así obtener la combinación que te permita conseguir el efecto que buscas.

Y si no quieres hacer los cálculos de la ley de reciprocidad de cabeza, siempre puedes utilizar la calculadora de exposición de PhotoPills.

Cómo exponer correctamente una fotografía con luz de Luna llena

Si quieres exponer correctamente una fotografía nocturna bajo la luz de la Luna llena, existe otra regla muy útil: la “Looney f/11”.

El principio es idéntico al de la regla Sunny f/16 sólo que en este caso, tienes que utilizar una apertura de f/11.

Y utilizar una velocidad igual a 1 dividido por el ISO que tengas configurado (1/ISO).

Como siempre, podrás hacer uso de la ley de reciprocidad (y de la calculadora de exposición de PhotoPills) si quieres utilizar una combinación de apertura, velocidad de obturación e ISO diferente para conseguir la foto que deseas.

20Cómo exponer con el sistema de zonas de Ansel Adams

Ansel Adams y Fred R. Archer crearon el sistema de zonas a finales de los años 30. Su meta era ayudar a los fotógrafos a exponer las fotografías de manera que la foto impresa se pareciera lo más posible a la realidad.

El porqué del sistema de zonas

El ojo humano es capaz de distinguir hasta 1.000.000 de tonos diferentes entre el negro puro y el blanco puro.

Sin embargo, una cámara digital, por muy moderna que sea, distingue un máximo de 512 tonos. Aunque es de esperar que conforme avance la tecnología esto vaya cambiando, lo más habitual es que una cámara distinga 256 tonos.

En otras palabras, y como ya has comprobado anteriormente en el artículo, el rango dinámico de tus ojos es mucho mayor que el de tu cámara.

Además, como viste en la sección 16, el exposímetro no siempre te da una medición adecuada de la luz. Por lo que tendrás que modificar la exposición para obtener la foto que buscas.

Por lo tanto, si quieres que lo que capture la cámara se asemeje lo máximo posible a lo que ven tus ojos, tienes que ser capaz de superar las limitaciones de tu cámara.

O lo que es lo mismo, tienes que ser capaz de exponer de manera que la cámara traslade, de la forma más fiel posible, los tonos que ves en la escena a la fotografía.

Por eso el sistema de exposición por zonas resulta muy útil.

En qué consiste

El sistema de exposición por zonas te ayuda a averiguar el número de pasos de luz que tienes que subexponer o sobreexponer la escena para conseguir la foto que buscas. Ya sea reflejar fielmente lo que ves en la escena o darle tu propio toque artístico.

Esta técnica de exposición se basa en agrupar los diferentes tonos que puede capturar la cámara en 11 zonas (entre cada zona hay un paso de luz) y 11 tonos representativos de cada zona (el tono medio de cada zona). El conjunto de todas las zonas (y tonos) conforma el llamado diagrama de zonas.

Con este diagrama en mente, estudia la escena a conciencia, divídela en áreas según los tonos y decide qué área de la escena quieres correctamente expuesta (su color aparecerá en la foto como lo ven tus ojos). Es en ese área dónde vas a medir la luz al exponer.

Seguidamente, identifica el tono del área de la escena elegida con el tono que corresponda del diagrama de zonas, y quédate con el número de zona (I, II, III, etc.). De esta manera, estás relacionando los tonos de la escena con lo tonos que puede capturar tu cámara.

A partir de aquí, sabiendo que el exposímetro de tu cámara supone que la escena tiene un tono gris medio (refleja un 18% de luz) correspondiente a la zona V, y que entre dos zonas consecutivas hay un paso de luz de diferencia, ajusta la exposición sobreexponiendo o subexponiendo los pasos de luz que hay entre tu zona objetivo y la zona V.

Enseguida te explico con más detalle cómo utilizar el sistema de zonas.

Pero antes, quiero que entiendas cómo se obtiene el diagrama de zonas.

Cómo se construye el diagrama de zonas

Imagina que la barra de tonos de abajo representa toda la gama de tonos que tu cámara es capaz de capturar (del negro puro al blanco puro).

Ahora, divide la barra en 11 zonas iguales.

Finalmente, quédate con el tono medio de cada zona y enumera las 11 zonas.

Ahora, ya puedes utilizar el diagrama para relacionar cada zona (tono medio) con los tonos que vas a ver en la realidad.


Fuente: Sistema de Zonas, Wikipedia

Cómo exponer con el sistema de zonas

Recuerda que, al centrar el indicador del exposímetro en el cero, estás exponiendo correctamente para el tono de la zona V, un gris medio que refleja solo el 18% de la luz.

En consecuencia, como ya viste en la sección 16, cuando en la escena predominan los tonos blancos u oscuros, la foto no queda correctamente expuesta. Los tonos capturados no son los que ven tus ojos.

En este caso, para obtener una fotografía correctamente expuesta, necesitas compensar la exposición.

¿En cuántos pasos?

Te lo dice el diagrama de zonas.

Imagina que tienes ante ti un paisaje nevado. Has medido la luz en la nieve y expuesto centrando el exposímetro en el cero.

Y, maldición, la nieve aparece de un color gris medio en la foto (zona V).

Así es que decides corregir la exposición de manera que la nieve aparezca en la foto con su bonito color blanco y con textura.

Buscando en el diagrama de zonas, llegas a la conclusión de que tienes que exponer la foto no para el tono gris medio de la zona V, sino que para el tono blanco de la zona VIII.

Sabiendo que entre dos zonas consecutivas hay 1 paso de luz de diferencia, para conseguir llevar el gris medio de la zona V (cinco) al blanco nieve de la zona VIII (ocho) debes compensar la exposición en 3 pasos de luz (VIII-V).

Así que coges la cámara, mides la luz en la nieve, y sobreexpones 3 pasos la escena (+3EV).

¡Eureka! ¡La nieve aparece de color blanco en la escena!

¿Cómo puedes compensar la exposición?

Si utilizas el modo de exposición Manual (M), ajusta el triángulo de exposición para sobreexponer la escena esos 3 pasos (+3EV). En cambio, si utilizas alguno de los modos semiautomáticos, utiliza el botón de compensación de la exposición (sección 14).

En resumen, la clave del sistema de zonas es que determines visualmente cómo quieres que las áreas de tu escena aparezcan en la imagen final. Debes decidir con qué zona del diagrama de zonas coincide el tono de la escena para el que quieres exponer.

En definitiva, debes elegir el área de la escena que quieres perfectamente expuesta, identificar su tono en el diagrama de zonas (imagina que el tono corresponde con la zona III), medir su luz, y finalmente compensar la exposición (sobreexponiendo o subexponiendo) el número de pasos de luz que hay entre la zona V y tu zona objetivo (zona III).

Sencillo ¿no?

Por desgracia, como cualquier sistema, tiene sus “peros”...

¡Cuidado! Detalles a tener en cuenta...

El primer “pero” es que tienes que tener cuidado con la sensibilidad del exposímetro de tu cámara.

El sistema de zonas está diseñado para exposímetros de ángulo estrecho (como un fotómetro de mano, por ejemplo).

Sin embargo, las cámaras réflex o las cámaras sin espejo tienen exposímetros con predominancia, por defecto, a medir en el centro. Por lo tanto, su sensibilidad es mayor en el centro del encuadre y se desvanece hacia los bordes. Además, el tamaño de ese punto de medición depende de la distancia focal del objetivo.

Eso significa que si usas el exposímetro de tu cámara, por mucho que uses la medición puntual, puede que tu medición no sea del todo exacta.

Para evitar esto tienes dos soluciones (aunque no son infalibles):

  • Haz la medición con un superteleobjetivo para que el área de tu punto de medición sea la menor posible.
  • Rellena toda la zona de medición con una tarjeta gris al 18%, mide y sigue el resto de pasos con esa medición.

El segundo “pero” es que la foto final depende de tu habilidad al elegir el área del encuadre que quieres medir, el área que quieres correctamente expuesta y con detalle… y su zona del diagrama de zonas correspondiente.

Por ejemplo, imagina que quieres hacer un retrato de una mujer de piel clara. En este caso, es muy importante que expongas correctamente la piel. Así que te recomiendo que midas la luz en la piel de tu modelo y expongas en un área comprendida entre la zona IV y la VI, dependiendo del caso.

El único secreto es practicar hasta que seas capaz de elegir sin titubeos el área adecuada donde medir la luz y su zona correspondiente del diagrama de zonas.

El tercer “pero” es cómo determinar los parámetros de tu exposición para conseguir ajustar el número de pasos que haga falta. En definitiva, debes aprender a compensar la exposición.

Lo más fácil es usar el modo de disparo Manual (M) y seleccionar la apertura, la velocidad de obturación y el ISO que te proporcione el efecto que desees en la foto y la exposición que necesites.

Si decides utilizar uno de los modos de exposición semiautomáticos, utiliza el botón de compensación de la exposición.

Un resumen simplificado del sistema de zonas

Para utilizar el sistema de zonas de Ansel Adams, sigue los siguientes pasos:

  1. Elige el área de tu escena dónde quieres medir la luz (el tono clave), la que quieras que quede correctamente expuesta (o quieres exponer a tu gusto).
  2. En el diagrama de zonas, identifica la zona del tono que quieres que tenga ese área en la foto y quédate con el número de zona. Por ejemplo, puede que quieras colocar un follaje oscuro en la zona IV o, como hemos visto antes, una montaña nevada en la zona VIII.
  3. Elige el modo de exposición Manual (M) o alguno de los semiautomáticos según te convenga.
  4. Selecciona el modo de medición de la luz que te interese, normalmente el puntual, y mide la luz en el área de la escena que has elegido.
  5. Determina la exposición (centrando el exposímetro en el cero) y ajusta la exposición de acuerdo con la diferencia de pasos luz que hay entre la zona que has elegido y la zona V. Por ejemplo, si quieres que tu área favorita esté en la zona VII, aumenta la exposición en 2 pasos (+2EV) con respecto a lo que te diga el exposímetro (centrado).
  6. Practica, practica, practica. Afina tu técnica y conoce tu equipo.

Puede que te parezca un sistema anticuado pero Ansel Adams sabía lo que hacía. Si lo aplicas correctamente, ¡funciona siempre!

21Cómo exponer un vídeo

El vídeo es otra forma de expresión. Te permite contar historias de otra manera.

En mi caso, de vez en cuando me gusta grabar la salida de la Luna en vídeo.

Tanto a mí como al resto del equipo de PhotoPills, nos gusta hacer planificaciones con la Luna llena para que salga justo detrás de una barraca ubicada en Punta Nati (Menorca). Y cuando llega ese día, utilizamos las siluetas que la Luna va creando para contar historias.

Aquí tienes un ejemplo, nuestro particular tributo a la película “Halloween”.

Puedes aprender cómo lo imaginamos, planificamos y disparamos en el siguiente artículo: Cómo crear vídeos de siluetas de luna paso a paso.

Cuando grabas un vídeo con tu cámara, lo normal es que no dispongas de un formato de archivo tipo RAW (sin compresión y con el máximo de información posible) con el que ajustar la exposición durante la edición. Si tu archivo final tiene zonas sobreexpuestas o subexpuestas, corregirlas será bastante complicado.

Sólo algunas cámaras de video de gama alta o algún firmware “no propietario” ofrecen la posibilidad de grabar vídeo en RAW.

Por tanto, es vital obtener una correcta exposición directamente en cámara.

Si eres un aficionado al vídeo, aquí tienes una serie de consejos útiles para exponer correctamente tus vídeos.

Usa todos los ajustes de tu cámara en manual

Para conseguir resultados de calidad, ¡olvídate de los de automatismos y controla manualmente todos los ajustes de la cámara! Y con todos me refiero a eso mismo, todos: el modo de exposición, el tipo de enfoque, la compensación…

Fíate únicamente del histograma

Ignora por completo el aspecto que tiene la imagen en la pantalla LCD de tu cámara, así como lo que marque el exposímetro.

Tu exposición debe guiarse por una lectura correcta del histograma. Gracias a él sabrás si toda la información de la escena se encuentra dentro del rango dinámico de la cámara.

Utiliza el ISO base

Usa el valor de ISO base (el más bajo que tenga tu cámara) siempre que sea posible.

Calcula la velocidad

Fija la velocidad conforme a la regla de los 180 grados. Esta es una regla básica en el mundo del vídeo que viene de la época en la que se usaban cámaras de cine con película de 35mm.

En este tipo de cámaras de cine, el obturador es una pieza semicircular que gira continuamente. De esta forma, el fotograma está expuesto durante el tiempo en que el obturador no lo tapa (es decir que deja pasar la luz).

Al mismo tiempo, la película va avanzando de arriba a abajo. Por lo tanto, cuando el obturador ha terminado de girar, el siguiente fotograma está justo delante del objetivo, listo para exponerse y recibir la luz.

Y así en un ciclo sin fin...

Seguro que este diagrama te ayuda a comprenderlo mejor.


Cuando el obturador se abre, se expone el fotograma. Cuando se cierra, el mecanismo coloca el siguiente fotograma en posición. Diagrama de Joram van Hartingsveldt.

¿Por qué está vinculada la regla de los 180 grados a la velocidad?

Porque te ayuda a que tu grabación tenga unos movimientos naturales y que su apariencia se asemeje a lo que ves en el cine.

Si no aplicas esta regla y tienes personas, animales u objetos en movimiento en tu encuadre, la secuencia resultante será rara (al menos visualmente hablando). Las personas, animales u objetos están o muy difuminados o muy nítidos. Por si fuera poco se mueven a saltos en lugar de hacerlo de forma contínua.

La velocidad la determinan los fotogramas por segundo (fps) a los que estás grabando. Por lo tanto, selecciona una velocidad igual a uno partido por el doble de fps que utilices:

velocidad = 1/(2 × fotogramas por segundo)

Por ejemplo, si grabas a 24 o 25 fps (fotogramas por segundo) tu velocidad deberá ser 1/48s o 1/50s respectivamente. En cambio, si grabas a 50 fps, utiliza un tiempo de exposición de 1/100s.

Si no eres un friqui de las matemáticas y aborreces el cálculo mental, estos son los tiempos de exposición más frecuentes:

  • a 24 fps → 1/48
  • a 25 fps → 1/50
  • a 30 fps → 1/60
  • a 50 fps → 1/100
  • a 60 fps → 1/120

Como te decía, esta regla te permite que el movimiento que aparece en la escena tenga un aspecto natural, parecido al de una película de cine.

¿Cómo se explica?

Cuando grabas un vídeo en modo de Prioridad a la Velocidad (S o Tv), defines la nitidez de la imagen en movimiento, es decir del fotograma.

Echa un vistazo a una película de cine y detén la imagen en un fotograma.

¿Sorprendido? Efectivamente, la nitidez es escasa y parece que la imagen está "movida".

En vídeo se produce un efecto llamado desenfoque en movimiento (o motion blur en inglés), inevitable y al que el ojo humano está acostumbrado. Si observas individualmente un fotograma de cualquier vídeo, está desenfocado.

Sin embargo, cuando el ojo humano ve una sucesión a una determinada velocidad (determinada en fps) del conjunto de fotogramas, los percibe nítidos. Siempre y cuando se haya usado una velocidad de obturación (o tiempo de exposición) adecuada...

¿Cuál? El que determina la regla de los 180 grados.

Si no lo haces así puede que los fotogramas no estén nítidos y lo más seguro es que el movimiento no sea fluido sino que se produzca a espasmos o saltos. Evidentemente esto siempre estará sujeto a la creatividad del director. ;)

Ten cuidado con el balance de blancos

El balance de blancos es uno de esos ajustes que, si disparas en RAW, no tiene por qué preocuparte demasiado. Es un parámetro que puedes modificar fácilmente durante la edición.

Por desgracia, en el mundo del vídeo esto es muy distinto.

Al igual que con la exposición, es imprescindible que ajustes el balance de blancos de la forma más exacta posible antes de empezar a grabar. Así evitarás complicadas correcciones en la edición y la pérdida de calidad de imagen que esto implica.

Sigue leyendo.

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